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05 mayo 2014

norte y sur

Norte y sur.
Dos azucenas acariciando el sol. Jugando a alcanzarse, mientras despiden al mes de abril.


El silencio.
Como alimento. Como derecho. 
Como molécula propia.
Como herida.
Como opción. Como certeza. Como búsqueda.

Leer que se paga para que otros hagan lo que no somos capaces de hacer: desconectarnos de nuestro propio mundo adictivo. Crear espacios sin cobertura en restaurantes, en trenes, que nos evadan de tener que afrontar la acción de algo tan aparentemente fácil como darle a un botón y apagar.
Decidir hacer o dejar que otros hagan. 
Pretender pagar por un "silencio" ...que no es tal.



Silencio y sonido.
El regalo del mestizaje.

Un concierto sorprendente, amalgama de Norte y Sur.
La Jóven Orquesta del País Vasco, el Orfeón Donostiarra "Gazte" y los tambores del grupo Anidan-Bloko del Valle Junior's Band de Kenia.
El  jazz de Schostakovitch, el "Te Deum" de Dvorak y el "África" de Goyeneche, mezclado con la calidez de un director, cercano a sus músicos y al público que escuchaba.
El agradecimiento, la alegría y la fuerza expresadas.
Un auditorio lleno puesto en pie y bailando.

Te hubiera gustado.
Y espero que de alguna manera, puedas sentir que estabas allí presente. En mi silencio.






15 febrero 2014

resucitar


Y por fin, después de tanto tiempo, tengo un sueño.

En él, se te olvida el rencor y los miedos, y las heridas. Y algo de paz, puede cruzar entre tus manos.

En él, los que no tienen, pueden llegar a ser. A SER con mayúsculas. Y enseñarán a aquellos que un día creyeron que teniendo, serían.

Y ya  no serán importantes los papeles donde se informa de que eres válido, de que sirves. (Esos que tienes que poner delante de ti, cuando vas a los lugares)
Será importante lo que tengas capacidad de leer cuando contemples unos ojos, y se valorará la sabiduría que esté impresa en ellos, el olor a vida que desprendas o la ternura que esté escrita en las lineas de tu mano.

Las cifras ya no serán las protagonistas de los telediarios. Tan sólo servirán para saber cuantas son las lágrimas que has sabido compartir, los compases de una canción o cuanto tienes que contar mientras yo me escondo.

Y gobernaran tan sólo aquellos que sepan expresarse en el silencio, los que hayan sabido dejarse atravesar por el dolor, o aquellos que conserven la inocencia de un niño brillando en su mirada.

Y en ese sueño todo estará entero y no se sentirá anclado . 
Y nadie buscará que lo complementen porque se tendrá conciencia de que todo lo necesario está en nuestro bolsillo y en nuestra brújula. Eso sí, en cada uno la senda hasta encontrarlo, será diferente. No servirán atajos, ni recetas, ni formulas mágicas.

No esperaremos futuros mejores. Cada día será valorado y amado en todo su valor como deben de ser amados todos los que nacen.
Y entenderemos que la ruta al paraíso está tatuada en cada rostro que vemos.

Y que resucitar es posible. 


06 febrero 2014

Quince meses


disfrutar
                                                                                                         gozo profundo
                                                                aprender
                   experimentar
                                                                                              dejarse sorprender
sentir
                                    ser capaz
                                                                                                                anhelo

Seguir teniendo capacidad de poder sentir todo esto.
Seguir teniendo en algún lugar, quince meses siempre.
               

Kayden + Rain from Nicole Byon on Vimeo.

30 enero 2014

posibilidades


Y así se deslizan los días,
suaves,
rozando apenas los tobillos,
posando una caricia en los hombros.
Con horas lánguidas, densas,
diáfanas, rotundas...
Incluso a ratos,
intuyendo
ese momento temido en el que amarguen.

Y los minutos
donde brota la incógnita
de qué tendrá la fuerza suficiente para despertar pasión.
O los segundos,
de sentir con fuerza el tirón del deseo,
sin más razón que una posibilidad.

Y así se deslizan tus pasos,
los míos.
Y los de algún rostro anónimo
en el que reconocerse,
al cruzarse las miradas en una calle abarrotada.


06 enero 2014

una nueva ventana

En ocasiones hay ventanas que se quedan pequeñas.
Y tenemos que ampliarlas, agrandarlas, tirar paredes y abrir horizontes. Crear espacios abiertos para desplegar las alas y poder volar.

Hubo un día en que el lugar para mis "Instantes efímeros", empezó a quedarse pequeño.
Y emprendí la búsqueda de espacios para poder dar cabida a esas alas nuevas que estaban gestándose desde hacía un tiempo, creciendo, tomando color y forma.

Hoy por fín, llega el momento de abrir esa puerta, en un día de ilusiones y deseos.
Desde ahora, ese espacio acompañará "Espejos y ventanas", como un pequeña mirada abierta a otro espacio interior más amplio

"SOL LATORRE"

espera ser un paisaje donde puedas pasearte, entre algo de lo que nos atraviesa y algunas búsquedas y ecos. Donde transitar, y recorrer fronteras de mapas de silencio. 
Un rincón al fin y al cabo, donde seguir encontrándonos. 


31 diciembre 2013

un brindis para agradecer

Una noche más. Tan sólo, una más.
Iba a escribirte. Pero estando tan lejos, seguramente no llegaría la carta

En una noche así, en esta calma, me gusta pararme y contemplar todo aquello que ha ido girando en mi pequeño mundo.
Escuchar los rostros nuevos que he podido descubrir en este año.
Los aromas a tierras nuevas nunca antes pisadas.
La riqueza de las experiencias y de lo aprendido.
Seguir saboreando esa sensación de hambre y de alimento. De querer más.

Acariciar el recuerdo de los que se fueron. Y el sosiego que  me produce, haberme podido despedir de alguno de ellos.
Apreciar la calidez de aquellos que se quedan formando parte del laberinto de mi interior.
Agradecer los reencuentros. Y el calor generado que alimenta ahora los noches de mi invierno.
Y las ilusiones compartidas. O simplemente, las capacidad de crearlas. Su poder, la fuerza regeneradora que proporcionan.

Las historias nuevas. Y los capítulos nuevos en viejas historias.
También algunos paisajes desolados y mucha belleza continua alimentando algo que me constituye y me permite seguir naciendo. Algo que es difícil describir.

Hubo también un abrazo. Uno en el que me perdí, y pude volver a encontrarme. Germen de un nuevo camino.
El mapa de mis propios silencios sigue creciendo. Y quiero pensar que pequeñas gotas de sabiduría van perlando algunas de sus fronteras.

Hay gente a borbotones, brotando dentro de mí. Tantos rostros, manos, y huellas, que puedo decir que estoy poblada.


Con todo esto...brindaremos juntos.
Para que los sueños encuentren su materia prima.
Y para que las lágrimas y las sonrisas surquen libres el rostro.
Y también, porque no, para tener el valor de descubrir quien somos...y atrevernos a serlo.



28 diciembre 2013

belleza no programada





¿Recuerdas aquella conversación que tuvimos sobre el hecho de que nos programan para contemplar una determinada belleza, unos cánones concretos ante los que emocionarnos y extasiarnos?
Nos enseñan que es lo bello.


Y estamos rodeados de belleza no programada que no conseguimos ver. 
Oculta en lo muerto, en lo apenas visible, en lo de cada día, en los de cada día. Belleza que desaparece porque no hay almas que quieran recrearse en su contemplación y se emocionen ante ella.
No puedo evitar que la tristeza me acaricie, al ver miradas y corazones vacíos, cuando podían llenarse, tan sólo con pararse y ver.


Hay días que me siento tan llena de esa belleza de afuera, que pagaría por saber compartirla.
Pero me temo que no hay gente dispuesta a cobrar por eso.







15 diciembre 2013

lo invisible


Él estaba sentado a la puerta de la hospedería.
Su hogar a su lado, en forma de mochila, envejecida y desteñida por miles de lluvias.
Su acento, mestizaje de fronteras, dificultaba a ratos el entender las razones que le empujaban a querer recorrer la via de la Plata.
Juntar Sevilla y Santiago, en pos de un rumor interno que le hacía querer contemplar las vias de tren que se vistieron de cristales rotos, hierros y lágrimas. Lágrimas semejantes a las que querían brotar de sus ojos al imaginar su camino.

Y ante un bocadillo compartido, lección increíble de generosidad. La de aquel que da, cuando no le sobra. La que solo puede brotar de los pobres.

Ella se sentaba a la puerta del supermercado.
Parte de su hogar, en el carro que le acompañaba como grito mudo de esperanza, como boca abierta esperando el alimento para sus hijos, pajarillos en el nido.
Su color contrastaba entre el ir y el venir de la gente y sus compras. Sus ojos sin más sueños que algo que llevar a casa. 
Y en un momento, esa boca sin dientes, historia no hablada de lo mucho sufrido, iluminó la calle. Sonrisa de Dios que brotó al contemplar los pasitos y saltos, de una pequeña niña rubia que pasaba junto a ella. Sus ojos tras la blancura de la niña, su propio cuerpo pareció cobrar vida, en ese impulso de madre universal, de hacerse abrazo con el indefenso e inocente.
Lección de belleza emocionada y vibrante, de un corazón vivo, con capacidad de contemplar y ver.


Ambos similares a la belleza y la pobreza de las últimas hojas amarillas de los chopos. Invisibles porque no hay ojos que se paren a contemplarlas.

05 diciembre 2013

Amos durante el invierno


Observo como la luz sobre mi mano se va retirando de manera tímida pero decidida, a medida que el sol opta por esconderse tras el edificio de enfrente.
Un pequeño estremecimiento del cuerpo, al sentir la falta del calor que hasta entonces recogía, casi como cuando intuyes una mala noticia aún por llegar. 

Amos Oz me acompaña desde el interior de un bolso donde conviven dos libros, apuntes de palabras inconexas caligrafiados con tintas de colores variados, el cacao para crear murallas contra el frio, libretas con esbozos de futuro, una caracola, una fiambrera con la comida de hoy y los guantes que no recuerdo nunca ponerme. 

Incorporado a todas esas cosas, me gusta sentir su presencia, su manera de decir y callar, de conseguir dibujar aquellos espacios huecos que las palabras generalmente no llenan. Como cuando te llega un aroma que no identificas, pero que sabes que forma parte de tu historia.
Sentir que alguien, de alguna manera extrañamente conocido e íntimo, desde otro interior que no me pertenece, crea con su propio compás, otras cotidianidades, otras rutinas, otras vidas pausadas que se van hilvanando con la mía.

19 noviembre 2013

el sonido de la nieve y las mariposas


A veces me muerde con fuerza la conciencia de no conquistar palabras para compartir contigo.
De haberte dicho ya todo lo importante.
De que quizá sea el momento de consentir, y dejar al silencio adueñarse de todo.
Y quedarme mirándome hacia adentro, metida en cauces y murallas, vestida de mi necesidad de palabra.
Terminar y cerrar puertas y ventanas.


Más cada vez que me rindo, algo pasa.

Esta vez me hizo volver aquí,
el sonido de la nieve sobre el otoño.

Y el roce de los copos sobre la lengua,
y el dejarlos posar sobre los párpados con ese descanso perpetuo que ofrece la nieve,
hasta sentir la dificultad de abrirlos,
hasta sentir que nieve y luz es uno y que también a esto puedo consentir y rendirme.

Y entretejer todo esto, con el silencio punteado por el murmullo de las alas de una mariposa en un día de agosto.



14 noviembre 2013

El otoño derramado fuera


La misma crisálida de colores,
en el cielo que se oculta,
en el fuego que susurra,
en las hojas que bailan en el viento con un ritmo que no es el propio.
Sentir que se puede burlar el frío tras la coraza del cristal de la ventana.
La voz de algún pájaro ayudando a recomponer la conciencia de "exterior".
Madera y tacto suave de manta.
El peso de un libro sobre las piernas.
El cuerpo pesa sobre un sillón añejo y se tiñe de los mismos años que él.

Trazar un mapa de silencios.



La ciudad cubierta de paño y lana.
Los árboles recobrando su voz perdida, lanzando al mundo sus secretos íntimos.
Un vecino con taladro nuevo.
Se oye el perro de siempre, cansado de su soledad continua.
Cañerias.
Los cubiertos sonando anunciando una cena.
Voces de noticias en estéreo que mañana no recordará nadie.
El olor de un guiso ajeno escoltado por las voces que se sumergirán en él.
El llanto de un bebé buscando el sueño.
Acaba el día.

Trazar un mapa de silencios.


24 septiembre 2013

lo que puede dar sentido


Se ha roto mi copa de vino.
La que usaba para brindar a solas.
La que compré porque me gustó su ligereza, el tejido de su copa, el sonido limpio y frágil que brotaba de ella.

No ha estallado, ni se ha hecho añicos.
Se ha quebrado como un árbol que talan.
Su cuerpo inservible, con un pequeño agujero en el centro, incapaz ya de recoger, retener, preservar... Vacía para siempre.
Y el pie sesgado por la parte más frágil, la que lo unía a aquello que le daba sentido.

No he sido capaz de tirarla.
Sigue sobre la encimera de la cocina, esperando.
Quizá una esperanza, una quimera, un destino diferente al que marca la etiqueta que nos ponen a cada uno.

Creo que esperaré igual que ella, a ese momento, para volver a brindar.

30 junio 2013

Entre mujeres

Dos cuerpos de mujer en la inmensidad de unas sábanas niveas.
La suave caricia de la brisa de un ventilador sobre los trozos de piel desnuda.
Por la ventana se desliza, intentando introducirse, el sonido de lo cotidiano. Pero en el interior de esa habitación, es el silencio el que juega a disfrazarse con las sombras que danzan en la pared.
Alguien acaricia una guitarra.


Sobre la cama, una pregunta: cual será el temor de un hombre sabio.
Entre las manos de ambas, un planteamiento infinito: conocer a una mujer.
Y en el largo camino entre noche y día, la posibilidad de dibujar respuestas a todas esas palabras que escapan de sus dedos.
La oportunidad de asomarse al abismo q supone conocerse y dejarse conocer.

Atreverse a tender puentes.

14 junio 2013

beber en fuentes de silencio


Ciertos contenidos frágiles,
(de esos que habitan en lo íntimo y que se esfuerzan en salir al exterior para intentar ser certeros),
cuando los exponemos a los límites de la palabra,
corren el riesgo de quebrarse.


En ocasiones (en muchas)
es imprescindible el esfuerzo estoico de soportar la necesidad de buscar comprensión y entendimiento,
y aprender a beber del manantial que brota de la certeza interior, de la convicción personal.

Atrevernos a hacer ese movimiento, puede ayudarnos a recorrer el camino que nos permite SER.


04 junio 2013

nidos y cielos


Los nidos se están vaciando.

Escucho la canción de cuna
que entonan las mujeres  desde tiempos ancestrales,
para conseguir acallar al deseo.
Envuelto en sus sones,
el manantial subterráneo, un ser vivo y con fuerza,
sigue su búsqueda.

Un milano juega con el viento encima de mi.
Y el halcón pasa tan cerca, que puedo observar las plumas que faltan en su cola.
Baja a beber, mientras yo contemplo el fluir del agua.
Ambos estamos en la misma orilla y podemos mirarnos un momento.
Y tras reconocernos, seguir camino.

¿Sabes? Creo que es tiempo de dejarse llevar.
Tiempo de sumergirse en la corriente y escuchar.

10 mayo 2013

la profundidad de las huellas que no vemos

¿Sabes?
Me gustaría saber que hace el cuerpo con todo aquello que no ha podido sacar fuera de él, que no ha conseguido brotar, que necesitaba traspasar las barreras de la piel pero no llega a ver la luz.
¿Realmente tiene capacidad de reabsorberlo?
¿Queda en el interior, latiendo despacio, hasta que se va apagando poco a poco?
¿O estará latente, agazapado, dispuesto a brotar en cuanto tenga ocasión de ello?

La risa rota.
El beso apagado en los propios labios.
El llanto retenido en un pozo interno durante años.
El deseo sin otra piel que lo escuche.
La pronunciación de un rostro amado.
Los sueños consumidos.

De lo que estoy convencida es de que todo lo que queda dentro,
lo que cae,
lo que se posa,
lo que espera,
acaba dejando una huella.

Quizás, más profunda de lo que creemos.



04 mayo 2013

en las alas de una oropéndola


Mis dedos acaban de recorrer un largo tramo por tu columna.
De abajo a arriba.
Despacio. Parándome en ella y dejando que su tacto me inundara.
Cada vértebra es una emoción reflejada.
Unas tienen fuerza, otras se diluyen. O te difuminan.
Con sabor a tierras conocidas. Con olor a huellas de tus pisadas.

Una extraña mezcla de cansancio y tranquilidad me va acunando, al compás de unas olas que se mueven muy despacio.
Como en ese mar del que hablábamos un día.
Y mientras me quedo quieta, pero sin aguardar ya, sin esperar, sin calcular, sin confiar,
sigo contemplando la superficie de un lago en el que las ondas de la piedra que ha caído, van diluyéndose, perdiéndose poco a poco, en una orilla habitada.
Dejo que el misterio de escuchar a la piel, siga creciendo a sus anchas.
Y permanezco a la escucha de la sabiduría de la intuición y de la voz del agua.

Me he ido en busca de la oropéndola que ví ayer.
Sus colores son siempre para mí, señal de advertencia: el peligro de no proteger(me), de no escuchar(me).
No he conseguido verla. Tan solo escucharla, mientras ella me contemplaba a mí, escondida entre los árboles.
Parece que no todo lo que se desea, se puede conseguir.

Y al llegar a casa, un regalo inesperado:
anémonas.
Su blancura, ha terminado de mecer mis sueños.



01 mayo 2013


Respirar cada vez con más fuerza la sensación profunda de que lo imprescindible
es que existas.




30 abril 2013


No es necesario ver el faro.

Contemplar sus ráfagas de luz,
nos hace situar tierra firme.

Hasta cuando no somos conscientes, de que ya estamos en ella.

25 abril 2013

Me preguntan por ti
y no se bien que decirles.


Quizás que alguna isla
se enamoró de tu cuerpo
y lo convirtió en su istmo.

O que una princesa
de algún cuento, de alguna noche,
te cosio al borde de su falda.

Quizás te perdiste
entre las letras de un mapa equivocado
y no sabes regresar.


A mí me gusta imaginarte
rodeado de tierra roja,
sumergido en agua luminiscente
con el sol y la lluvia acariciando tus mejillas,
en un lugar donde las olas no pueden golpearte.

Respiro tu silencio y tu ausencia
y sigo pidiendole a tus dioses
que te dejen volver