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29 octubre 2014

quince rosas





entre paisajes inocuos, anodinos
se esconden a veces versos terribles 
y corazones tan desgarrados que es difícil poder darles puntadas para que se mantengan unidos al tejido que les sostiene

y cristales tan transparentes que acaban volviéndose opacos

y secretos tan oscuros, ocultos bajo una masa de árboles inocentes, 
que nadie quiere mirar, nadie quiere atreverse a franquear la barrera

porque tan sólo el mirar ya duele,
y el dolor resquebraja los muros que tanto nos ha costado construir y nos deja desnudos frente a la luz

y esa luz a veces es molesta,
porque hace rechinar los engranajes bien engrasados, como una piedrecita que decide pasear por lugares no correctos



Pero en alguna ocasión,
en un instante eterno y apenas perceptible,
un ave cruza ese cielo tapado,
y con ella se elevan 
miradas, almas, libertades totalmente erosionadas,
reconfortadas por la caricia efímera
de atraverse a ser presencia.

Y quizá, el sueño de ese vuelo
se quede tatuado en algún muro.
En alguna piel



(Dedicado a mis quince rosas. 
Vuestro perfume siempre impregnará mis días
Gracias)




11 junio 2013

la impronta de muchas huellas

Sí, es verdad.
Mi mirada te confirma que he disfrutado de estos días.

Me ha gustado escuchar el sonido tenue de las barreras que solemos construirnos, cuando se van derrumbando en una conversación cálida y cercana, rodeados del humo de un cigarro y el olor a café.

He podido adquirir una nueva pieza para mi colección de colecciones ajenas. La de alguien que recolecta infinitos.
Y pienso ponerla en la estantería donde residen, la colección de nidos y de sones extraños con capacidad para hacer vibrar hilos invisibles. Y la de silencios en la nieve.

He perdido una apuesta, lo sé. Y una sonrisa brota en mí.
(El perder, a veces, solo a veces, puede ser muy dulce) 

Y también esa conversación sobre el rastro de dolor que a veces dejan las personas. Y del anhelo de muchos, esperando una caricia que no llega nunca.
A partir de ahí, mi mirar hacia atrás, acariciando aunque sea en la lejanía, aquellos dolores que causé.
Huellas que imprimimos en otros, aunque no sea nuestro deseo, y cuyo dolor, si nos dejamos (y estoy convencida de que es bueno que así sea), nos acompañará siempre.
Y desde ese espacio, confiar en el poder del amor de esa mirada, aunque sea lejana, para restaurar espacios y traer alivio a las heridas.




18 abril 2013

abril


Nos hemos adentrando
en las sombras prometedoras de cinco, seis árboles.
Los primeros del bosque.
Buscando bajo sus copas alguna brisa
que trajera rincones comunes,
posibilidades y deseos a nuestras manos.


Quizás no haya sido nuestro tiempo.
Quizás las necesidades estuvieran equivocadas.

Pero agradezco que en algún momento,
tu sabor haya dejado la impronta de la alquimia de los sueños.


 
 




22 febrero 2013



El destino es un itinerario de silencio,
fruto del pacto
de una conversación no mantenida.


 
 

07 febrero 2013

corteza y piel


Frío intenso.
Apenas luna. Y las estrellas brillando con fuerza anunciando una noche de hielo en los cristales.

Anoche pensé en llamarte.
Contarte que había conseguido desnudarme un poco más.
Que había logrado deshacer otra prenda de espera, de las que han estado adheridas a mi piel tanto tiempo.
Labor como la del carpintero. Quitar corteza y lijar lo áspero. Llegar a la veta.
Al lugar donde es posible que vaya quedando grabada la vida.
Donde reside la belleza a base de desnudez.

El alivio de sentir que en la piel comienzan a residir multitud de ahoras.
O quizás solo sea un ahora infinito.


No te llamé. Quizás dormías.
Salí fuera y caminé, en busca de otros olores a madera desnuda.

Y te lo conté esta mañana, con los ojos cerrados, mientras el sol calentaba nuestra piel y rincones.
Me miraste, y te confesaste diciendo, algo que ya intuía.

Que los árboles que pierden su corteza, que exhiben su madera desnuda en el bosque, suelen acabar creciendo altos, pero solitarios en mitad de la estepa.  





25 enero 2013

madera y musgo


Camino a tu lado.
El sol de frente nos hace entrecerrar los ojos.
No sé donde está tu mirada.

En algunas ocasiones me resultas oscuro.
Las tinieblas visten ciertas estancias
en las que no quieres que penetre la luz.
No importa.
Me gusta pensar,
que quizás es el mismo aire
el que penetra en nuestros pulmones.

Soy mi propia cotidianidad.
De ella me alimento.
Tu solo eres lo extraordinario.
Llegas desde ese punto al que no puedo acceder.
Como esas pequeñas aves
que consienten a que mi mirada se pose en ellas,
cuando camino junto al agua.

Estaría bien descansar un poco
en algún claro de este bosque.

Siento la certeza profunda 
del acallar, del aquietar, como horizonte.
Y a la vez, necesito expresar el silencio.
Gritarlo para que no se rompa.

Me gustaría que cuando caminamos
me cogieses de la mano.
Sobretodo cuando huele a madera y musgo.





20 enero 2013

a la sombra de un café


Me gusta imaginar a veces, que estas sentado frente a mí en alguna mesa de un café soleado, con las nubes recorriendo tranquilas el cielo.
Así podría contarte, mirandote a los ojos, mientras remuevo el azucar en mi taza, que ya no me sirven las rutinas.
Que la intención ha de ser puesta en los actos.
Y la conciencia.
Somos nosotros los que decidimos luchar o rendirnos.
Somos nosotros los que, con valentía, seguimos haciendonos preguntas.
¿Tienes respuestas al "¿para qué"? ¿Todavía las buscas?

Quizás solo sea, que me gustaría que me contaras, en ese instante fugaz en que el sol se recorta tras tu espalda, si lo que te importa es favorecer mi luz, o alargar tu sombra.



 
 
 

28 diciembre 2012



"¿Es la fotografía, el retrato de un hueco, de una ausencia, de una falta?"


Hermosa reflexión de Clarice Lispector, en su libro "La pasión según G.H."
La dejo guardada en mi bolsillo interno, para que me acompañe.



 
 

13 diciembre 2012

una imagen de la confianza


Vuelvo a casa.
Ha llovido.
Pero de esa lluvia, solo queda ya, el ruido sucio de las aceras resbaladizas.

Voy en el bus.
Una madre. Un pequeño en brazos.
Dormido.

Su mano, totalmente relajada.
Sus ojos cerrados.
Sus mejillas encendidas bajo el gorro y la bufanda,

Imagen de la confianza plena.


Bajamos del bus.
La madre con paso ligero, me adelanta.

Comienza a llover.
La oigo hablar con ese tono dulce que las madres dirigen siempre a los niños pequeños, y acelera su paso para evitar que su pequeño se moje.

El chaparrón arrecia.
Parada en una acera que ya no resbala, espejo ahora de las luces de las farolas.

Sonrio.

Poder atisbar, bajo la lluvia, la caricia de esa confianza.






02 diciembre 2012

en el silencio


(Abro los ojos. Y me llegan retazos de un sueño, que ya tuve otra noche. Recrearme en ellos, antes de que vuelva a dormirme o me despierte del todo.)


Una habitación a oscuras.
Tan solo una rendija de luz a través de la persiana, que juega a dibujar estelas en las motas de polvo que danzan en el espacio vacio.

Silencio.

Solo se escucha el silencio, y apenas, las respiraciones.
Encontrarse a oscuras. Buscarse a ciegas.

Solo las pieles pueden hablar,
solo las manos emiten palabras,
solo el deseo secuestra el lenguaje.
Respirar el silencio y la piel del otro, la calidez del otro, la ternura del otro.

Moverse por el silencio, con las yemas de los dedos susurrando nombres, rincones, discursos no nombrados
De las gargantas brota el silencio, en otros tiempos hecho murmullo y grito
El sudor dibuja ciudades de un mapa.

Dejar que los gemidos se deslicen por las paredes  y dibujen en las sábanas las palabras contenidas
dejar que los silencios borren huellas
dejar que las fronteras de la piel trazada antaño, se vaya borrando con aquello que la boca no pronuncia.
Girar en un remolino de gritos callados mientras la mirada habla de oscuridades
Y permitir que los dedos se claven en las palabras que brotan del animal que se esconde en el fondo de esos ojos.

Vaciarse en el silencio para poder volverme a llenarse, de un silencio de uno mismo, mucho más pleno
Con el éxtasis final en un silencio que nos vacia enteros para llenarnos de palabras no dichas





24 noviembre 2012

lluvia de palabras




      impermanencia
                           conciencia no-yoica            
 ecuanimidad

              karuna o camino de la compasión  
       
                               aqui,ahora          
                  emociones                   pensamientos
     busqueda                              armonía                                   quietud
                     sabiduría
           zen                         atender
mística                  vacio                            aceptación
              no esperar              sufrimiento
                                                     estar
            sin avidez ,sin aversión

silencio                               meditación





Todas estas gotas, van calando.

Y se deslizan cada dia, entre estas palabras:


 

          "Tu y yo

          somos igual de viejos.

          Ambos solo tenemos el momento presente"








20 noviembre 2012

perlas


Una pequeña perla de sabiduría, proveniente del Libro del Tao, compartida por mi maestro Zen, en una tarde tranquila.



"El sabio no deja huella.  
 Si acaso, la misma que pueda dejar el pájaro en su vuelo"
 



13 octubre 2012

quedate



(Conversación telefónica)


-Me gusta hablar contigo.
-Y a mí.
-...
-...
-¿Puedes quedarte conmigo?
-Claro.
-¿Me cuentas un cuento?
-Sí.

 Erase una vez...



 
 

Hubo una vez, que creí, haber dicho esto mismo. Las mismas palabras.
En otro tiempo.
En otro lugar.

O quizás más bien,
solo fue el deseo,
de poder llegar a expresarlas.


04 octubre 2012

crepúsculo


Desciende la hora mágica del crepúsculo.

Donde por fin pueden saludarse,
murciélagos y golondrinas.

El agua comienza a vestirse
con destellos de farolas,
y las estelas de los aviones
se tiñen de rosa.

Apoyada en la barandilla,
siento caricias de pluma
del viento jugando con mi pelo.

Miro las ventanas.
Pequeños cuadros impresionistas,
derramando al exterior color y vida.

Estoy habitando un paréntesis.
Estática y pausada,
respiro al mismo ritmo
que la acuarela del cielo.

La brisa del otoño asciende por mis pies
y me trae olor a musgo,
a fuentes tranquilas.

En una radio cercana,
una voz dice: "Abrazame".


Me voy a casa.
Es casi ya, la hora de la cena.



27 septiembre 2012

mi propio caleidoscopio

¿De qué color se suelen ver las cosas que se supone que no tienen color?

Tu, por ejemplo...¿como sueles verlas?

Yo se, que veo el silencio de color blanco. Un blanco cálido y envolvente.
Y la serenidad, de un azul pálido, brillante, y suave como el satén.

La amistad, es transparente como una caricia. O mejor, del color de un caleidoscopio por dentro, en las manos de un niño.

Y el dolor, del color de lo más profundo del océano. Mezclado con lo espeso de la ceniza.

La esperanza...no lo tengo claro, pero desde luego, no es verde.
Más bien tendría que ser, del mismo  color de esa brisa de primavera... pero con el sabor de las mandarinas.

Y el amor, sería como una sinfonía de colores cálidos. Como un hayedo en otoño. Y con ese mismo olor.

El odio, la rabia... del color que se siente al cerrar los ojos muy, muy fuerte.
Y la decepción...de un color amargo. Un verde muy oscuro, negro y espeso


Pero lo que aun no se bien, es de que color sería, lo que se produce al contemplar el vuelo de una mariposa que se posa cerca.
O el color de una hoguera en compañía, en una cabaña en el bosque, en pleno invierno.

O quizás, el color de ese manantial al que hemos conseguido ir, solo en ocasiones muy especiales.

Me gustaría saber de que color son los abrazos en una noche estrellada  y sin luna.
O el color de esa música, que consigue estremecer mi piel cada vez que la escucho.

Sin embargo, por el momento no pido más.
Porque ahora ya se, de que color es, la lluvia sobre un tejado.

Y también, el del camino que recorren mis pies.










23 septiembre 2012

no se por qué



¿Sabes?
Te echo de menos.

Añoro esas palabras
que se deslizaban rápido
entre tu respiración y la mía
bocetando emociones,
fundando pensamientos,
erigiendo mundos
construidos en un lugar inaccesible.

Añoro ese esfuerzo
de cavar más abajo,
más profundo,
más hondo,
para depositar en mi boca
partes de mí
antes no mostradas.
Para recolectar
en mis manos
los trozos de ti
que dejabas caer.

Añoro
los viajes a tus rincones de infancia,
a mi gente de antes,
a las cicatrices encubiertas
que se escapan por los ojos.
Viajes al sabor de otro en los labios,
a lo común,
y a lo añejo.
Esos viajes
a lo desconocido de mí para ti,
a lo anónimo de ti para mí.

Añoro las no palabras.
Ese mapa de silencios fáciles
que describe con fluidez
un universo.
Y esa tormenta,
que impulsa y arrastra,
y te extenúa.

Te añoro.
Y aun no se por qué.

Si estoy aquí.










17 septiembre 2012

dejarse llevar



Contemplo la orilla.
Los impulsos del agua son pequeños latidos.

Existe un mar de nubes
sumergido en el fondo.

Me llega el olor del espliego
que llevo en el pecho.
Y un recuerdo.

Alguien me canta desde una rama
pero no consigo verlo.
Sonrío.

Escucho pequeños compases de silencio
que existen al ritmo de los semáforos.
Mientras, tu música,
acompaña suavemente mi respiración.

Un árbol seco me mira,
desde la paz de otros tiempos vividos.
Los naranjas y amarillos
van resucitando lentamente a su alrededor.


Miro la corriente de días venideros,
y me dejo llevar.








15 septiembre 2012

circulo de mujeres

¿Sabes de que me apetecía hoy, hablar contigo?
De las arrugas.
Sí, no te extrañes.
Hablarte (y hablarme) de esos signos en la piel, de los que ahora se huye a toda costa, cuando en realidad lo que deberíamos hacer, es reconocerlas y valorarlas.
Reconocer el valor del paso del tiempo.
Valorar la sabiduría que se esconde tras esos pequeños pliegues, en los ojos, en la boca...y en el corazón.

Leía hace un momento, un artículo sobre los consejos de ancianos (también llamados, consejos de sabios) que han existido en sociedades anteriores a la nuestra.

"El Consejo de Ancianos es una forma lógica y natural de organización política y social de un grupo de individuos que forman una misma comunidad, que se ha practicado desde tiempos antiguos, tanto en tribus pequeñas como en pueblos más grandes, y que todavía se sigue practicando en zonas del mundo como  África, Oceanía, América del Sur...
Son las personas con más preparación y experiencia, para que administren y gobiernen a toda la colectividad de un pueblo. Las personas más capacitadas son las que, según la lógica y la naturaleza humana, deben dirigir la sociedad."

Parece que la lógica, en esta sociedad en la que nos toca vivir, la hemos perdido en algún recodo del camino. Por lo menos, a nivel institucional y político.

A nivel personal, creo que es bueno el planteamiento, de seguir reconociendo esa sabiduría en aquellos que conviven con nosotros.


Por eso, quiero agradecer profundamente, las arrugas de todas y cada una de las mujeres que me rodean en este momento.
De ese círculo que forman a mi alrededor, y desde el que me transmiten sapiencia, delicadeza, consejo, camino, apoyo...
Desde el que me reconocen y me dan horizonte.
Desde el que me ayudan a mirar, a ver...un poco más profundo.
Un circulo para enseñar a volver la vista atrás, y con lo aprendido, caminar hacia adelante.
Un circulo donde prima el respeto, el cariño y la consideración.
Un lugar sin barreras ni defensas, donde es posible la desnudez sin temor.
Donde las lágrimas y las sonrisas, forman nexos de unión.

Gracias a todas y cada una de vosotras.
No podéis (ni debéis) quitar las piedras de mi camino.
Pero vuestra sabiduría me enseña a poder curar con serenidad, las heridas que producen las caídas.

En vuestra mirada puedo ver, el reflejo de mis pasos.
Y vuestras arrugas me ofrecen, el mejor regalo:  poder asomarme a la ventana que ofrece la visión de un camino recorrido. De otros pasos, no tan distantes de los mios.









12 septiembre 2012

María


Compañera de historias,
cómplice de confesiones.
La bella Cenicienta que perdió su zapato.

Es posible que el principe
no aparezca a recogerlo.

Pero no te hace falta.
El hechizo no se romperá con las campanadas

Seguirás siendo
mujer de bandera
Sincera,
aunque duela.
Sensible,
aunque la vida te haya enseñado a disimularlo.
Fuerte,
a base de golpes.

Amante de tu tierra
y de tu gente,
impregnan tu voz,
tus viajes,
tu vida.

Hoy brindo por tí,
y a tí te canto.

Por lo aprendido y compartido.

Por nuestro camino de enseñanzas.







07 septiembre 2012

occidente y oriente


Esta tarde he estado paseando con dos mujeres.

La primera, María Zambrano, que vuelve a aparecer en mi camino, debido a un artículo publicado hoy en el País, a colación de un libro que se presenta ahora sobre ella:  "María Zambrano. Cartas inéditas (a Gregorio del Campo)".

Me atrae profundamente, la inquietud, la busqueda personal de esta mujer, su lucha...

“Yo creo estar en una etapa de gestación”, le escribe, “algo nace en mí, o algo se transforma; y cómo hablar, cómo nombrar a lo q. aún no se conoce?”.

Y también la búsqueda de algo más allá de ella misma, que le trasciende. Que nos trasciende a todos.


“Meditar es también reconquistar el sentir originario de las cosas, del paisaje, de las gentes, de los hombres y de los pueblos, el sentir de la realidad inmediata, que nos abre a la realidad del mundo”


Mientrás la leía a ella, y a sus reflexiones, me acompañaba en mi mesa, un libro que compré porque me llamo la atención poderosamente, su título: "Antología de poetas prostitutas chinas. (siglo V- siglo XXI)".

Te dejo aqui, uno de los poemas.


AMARRADO EL BARCO
A LA ORILLA DEL RIO

Una hoja errante en el espacio infinito.
Viento glacial barriendo las nubes.
El agua corre hacie el oeste.
Al claro de luna, en todas las aldeas,
junto a los juncos,
suenan mazazos en la ropa macerada.
Se deja sentir el otoño
en medio de los grillos que chillan.
El viajero vaga mil leguas en su sueño.
Altas horas de la noche.
Campanadas interminables.
Tristezas y angustias sin fin.
De todo el viaje, ¿que recordaré?
Un solitario barco de pescadores
en medio de la desoladora niebla.

              WANG WEI (siglo XVII)


Dos mujeres. Dos culturas.  Dos vidas muy distintas. Cientos de años y kilometros las separan.

Quizás las una, las dificultades que ambas encontraron en su vida.

O más bien, el hecho de que ambas estuvieran abiertas a la meditación, a la búsqueda de respuestas, y a la búsqueda y el sentir de la realidad.