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19 mayo 2013
04 mayo 2013
en las alas de una oropéndola
Mis dedos acaban de recorrer un largo tramo por tu columna.
De abajo a arriba.
Despacio. Parándome en ella y dejando que su tacto me inundara.
Cada vértebra es una emoción reflejada.
Unas tienen fuerza, otras se diluyen. O te difuminan.
Con sabor a tierras conocidas. Con olor a huellas de tus pisadas.
Una extraña mezcla de cansancio y tranquilidad me va acunando, al compás de unas olas que se mueven muy despacio.
Como en ese mar del que hablábamos un día.
Y mientras me quedo quieta, pero sin aguardar ya, sin esperar, sin calcular, sin confiar,
sigo contemplando la superficie de un lago en el que las ondas de la piedra que ha caído, van diluyéndose, perdiéndose poco a poco, en una orilla habitada.
Dejo que el misterio de escuchar a la piel, siga creciendo a sus anchas.
Y permanezco a la escucha de la sabiduría de la intuición y de la voz del agua.
Me he ido en busca de la oropéndola que ví ayer.
Sus colores son siempre para mí, señal de advertencia: el peligro de no proteger(me), de no escuchar(me).
No he conseguido verla. Tan solo escucharla, mientras ella me contemplaba a mí, escondida entre los árboles.
Parece que no todo lo que se desea, se puede conseguir.
Y al llegar a casa, un regalo inesperado:
anémonas.
Su blancura, ha terminado de mecer mis sueños.
22 marzo 2013
Claudio Abbado
Raices.
La esencia encarnada del árbol.
Raices que de pronto se convierten en ramas.
Ramas mecidas por el viento o la brisa suave.
Raices con alas
extendiendose por cada respiración.
Me han cautivado unas manos.
Manos con alma de raiz,
capaces de dar vida al aire,
de dibujar brotes de música.
Manos meciendo al mundo,
al compás de un susurro
y de las entrañas de la primavera.
Manos espejo,
de aquel que las mueve y las habita.
¿Y sabes?
Esas manos eran,
como serán las tuyas.
Boceto de la misma vida brotando.
La esencia encarnada del árbol.
Raices que de pronto se convierten en ramas.
Ramas mecidas por el viento o la brisa suave.
Raices con alas
extendiendose por cada respiración.
Me han cautivado unas manos.
Manos con alma de raiz,
capaces de dar vida al aire,
de dibujar brotes de música.
Manos meciendo al mundo,
al compás de un susurro
y de las entrañas de la primavera.
Manos espejo,
de aquel que las mueve y las habita.
¿Y sabes?
Esas manos eran,
como serán las tuyas.
Boceto de la misma vida brotando.
01 noviembre 2012
el recurso desesperado de los pobres
¿Conoces la sinfonía nº 3, Op. 36, también conocida como "Sinfonía de las canciones tristes"[ o "Sinfonía de las lamentaciones"?
Yo la descubrí ayer.
Busqué en internet, y leí que estaba formada por tres movimientos: el primero, un lamento atribuido a la Virgen María; el segundo, un mensaje escrito en la pared de una cárcel durante la Segunda Guerra Mundial; y el tercero, una canción sobre una madre que busca a su hijo, asesinado durante una insurrección.
El tema central de la sinfonía es por tanto, el de la maternidad y la separación de los seres queridos.
Y no supe si reír o llorar, ante el hecho de que me hubiera llegado esta semana.
La misma, en la que me golpea con fuerza, una vez más, lo que está siendo, el recurso desesperado de los pobres.
Tener que asumir, la imposibilidad de encontrar trabajo, de encontrar ayudas suficientes, y ante la situación de desesperación, optar por lo que siempre hace el ser humano en caso de peligro: salvar lo más preciado.
Salvar a sus hijos.
Aunque sea a costa de tener que separarse de ellos, entregándolos a una institución para que se haga cargo.
Y con esta música de fondo, lloro con Esperanza.
Precioso nombre el que te pusieron, y al que tendrás que agarrarte con fuerza, en espera de que algo suceda que pueda hacerte más fácil la vida.
Y lloro con y por sus tres hijos.
Pero sobretodo por los dos pequeñines.
La esencia de la vida vibrando en sus ojos, llenos de esa inteligencia de los que tienen que aprender muy pronto, que no hay almohadones a su alrededor, y que el más fácil sobrevivir si aprendes pronto.
Mis dos "pequeñas lagartijas", fruto de un mismo año.
Tú, mi pequeña, tan solo once meses mayor y parecías una pequeña madre. Siempre atenta a él, protegiéndole, cuidándole.
Me encantaba escucharte explicandome historias infinitas, que con tu imaginación desbordante ibas creando de la nada, y a las que acompañabas con tus gestos de viejecilla. Tu hermano te escuchaba y las iba coreandolas, con su lengua de trapo.
Las sonrisas siempre amplias, y los brazos abiertos, con una alegría que se desbordaba cada vez que iba a buscaros.
Y yo, sin cansarme de pronunciar vuestro nombre, porque siempre sabíais como meteros en líos, siempre teníais preguntas, siempre reclamabais la atención.
Y ahora, ni tan siquiera he podido despedirme.
Miraros aunque fuera de lejos, para guardar vuestra imagen en mi retina.
Para desearos al menos, aunque fuera un voz baja, un feliz camino.
Solo puedo dedicaros estas líneas, encender una pequeña vela en vuestro nombre y en el de vuestro hermano, con el que ni siquiera estaréis, y poneros en mi corazón, junto a aquel compañero, que marchó hace unas semanas, y con quien si compartiréis hogar.
Quizás si os imagino jugando juntos, pueda sonreir.
18 octubre 2012
04 junio 2012
concierto para clarinete
Locura de tarde.
Lo que menos pensaba era, haber hecho lo que he hecho.
Ha venido una amiga a visitarme, para ver como estaba.
La he acompañado al Auditorio paseando tranquilamente, porque ella tiene su abono para los conciertos de primavera, y hoy era el último.
La he dejado alli, feliz por lo que iba a poder disfrutar, y me he ido, con cierto pesar, porque sabía que era una ocasión que merecia la pena.
El Requiem de Mozart.
Pero estaba casi segura de que no había entradas, y además... era muy caro.
Y cuando ya estaba en la entrada del parque, en la parada del bus, con el autobus llegando... me llama para decirme que habia gente en el coro, que seguramente quedarían entradas...y que iban a tocar el concierto para clarinete y orquesta KV 622.
Conocido porque forma parte de la banda sonora de la pelicula "Memorias de Africa"
Y al decirme esto, no lo he pensado más
Me he ido para allá.
Quedaba menos de un cuarto de hora.
Sube corriendo la cuesta, cruza con el semáforo en rojo, llega a la taquilla, aguarda a que atiendan a los que estan delante, y pregunta
-¿Hay entradas de coro?
-No, solo quedan de anfiteatro.
Ya no te cuento, lo que costaban
Solo te digo, que he entrado al concierto.
He pensado que, si había llegado hasta allí, era por algo.
Y que merecería la pena.
Y debo confesarte, que el Requiem para Mozart, me ha gustado. Sobretodo, la parte Lacrimosa de la Sequentia.
(Aunque creo, que si hubiera podido escucharlo en otro lugar, en una catedral seguramente, me hubiera gustado más)
Pero el concierto para clarinete...ha sido muy especial.
Y no precisamente, porque viera a Robert Reford, lavandole la cabeza con tanta ternura, a Meryl Streep.
Esa música me traia, muchos otros recuerdos.
Esas notas resonaban con otras imagenes muy diferentes en mi cabeza
Y mi corazón ha disfrutado gozoso, de esa interpretación en directo, de ese clarinete vertiendo con tanta maestría, tantas cosas dificiles de poner en palabras.
Ha merecido la pena.
Aunque solo haya sido por poder revivir algunas cosas.
Aunque solo sea, por poder pasear de nuevo por las estepas de África.
28 mayo 2012
07 octubre 2011
Arvo Pärt
Hoy no me apetece mucho escribir.
Prefiero dedicarme sin más, a escuchar esta música tan bella.
Y ya que la comparto contigo, aprovecho y te cuento, que la descubrí gracias a un buen amigo. Un amigo y un maestro en realidad. Él es en parte culpable de que hoy esté yo aqui, compartiendo realidades y sueños, pensamientos y esperanzas.
Prefiero dedicarme sin más, a escuchar esta música tan bella.
Y ya que la comparto contigo, aprovecho y te cuento, que la descubrí gracias a un buen amigo. Un amigo y un maestro en realidad. Él es en parte culpable de que hoy esté yo aqui, compartiendo realidades y sueños, pensamientos y esperanzas.
04 octubre 2011
Hoy escuchando la radio, me han descubierto esta pieza clásica, que me ha llamado la atención, sobretodo por el planteamiento del músico, Músorgski, al componerla.
Es una sinfonía dedicada a la exposición de su amigo pintor y arquitecto Viktor Alexandrovich Hartmann, ya fallecido, y a lo que le despertó la visita a la exposición, suscitando en él tal frenesí, que en solo tres semanas la habia compuesto.
Está dedicada a 10 de los cuadros, y al paseo que nos lleva a ir recorriendolos.
Música y pintura. Una mezcla delicada de ambas artes.
Es una sinfonía dedicada a la exposición de su amigo pintor y arquitecto Viktor Alexandrovich Hartmann, ya fallecido, y a lo que le despertó la visita a la exposición, suscitando en él tal frenesí, que en solo tres semanas la habia compuesto.
Está dedicada a 10 de los cuadros, y al paseo que nos lleva a ir recorriendolos.
Música y pintura. Una mezcla delicada de ambas artes.
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