01 enero 2022

manos abiertas

Sí, lo sé. Llevaba mucho tiempo sin escribirte.

No hay excusas. Tan sólo la realidad de que a veces las palabras no son necesarias. Y en vez de escribirlas se van transformando en poros de la piel. De que a veces hablan mejor el silencio de las huellas y los caminos. 

Quizá lo que me haya hecho sentarme hoy, haya sido el silencio de la niebla densa de esta mañana de año nuevo. O el encuentro con la fragilidad de aquella mujer en la estación que intentaba escapar de la telaraña tan bien tejida a su alrededor, que teñía de morado sus brazos. O las preguntas del que iba transitando la carretera en abrigo y camisón de hospital, buscando lugares inexistentes en una mente rota. O quizá haya sido el dolor del que termina el año con la noticia de alguien cercano que ha decidido acabar con su camino de vida y el de su hija, generando olas de dolor alrededor, imposibles de entender y asimilar.

Es posible que haya querido contarte todo ese ruido para poder mecerlo, y juntarlo con la respiración tranquila del gato dormido junto al radiador, algunas canciones de Leiva, y la confianza de que poco a poco los dos, vamos aprendiendo a tener las manos abiertas frente al otro.

Quizás con este gesto se acallan las palabras. Pero es el único que puede salvarnos cada día

23 septiembre 2020

circulo eterno

Entre las cenizas viven las brasas

Hay hilos ligeros que unen cielo y tierra,
que aunan lo que ya no está pero sigue siendo,
que hacen morir un poco menos,
no has terminado de irte.
Mecha de luces que son susurros de resurrección.



Hay fueguitos que brotan,
en una combustión espontánea que borra sombras y demonios que pesan,
y por contagio, encienden otros fueguitos perdidos.
Vida que se encarna en los matices
y no el blanco y negro eterno

Vida y muerte se unen en la (tu) resurrección.




09 febrero 2020

Noe

Es extraño.
El silencio de la casa lo enmarca algún tic-tac y las huellas de los gatos.
Todo lo que se respira tiene esa cadencia lenta de las cosas que están suspendidas en algún lugar.
El tempo del tiempo hace mucho que se desliza distinto.
Camino entre las cosas, intentando habitar lo que ahora queda.

Y entonces, vuelve a llegar ella.
Como un tiovivo, todo comienza, vueltas de colores y sonidos y vida derramada. Inunda todo, se extiende en todo, y el tiempo decide girar entre su pelo rojo.
Y permanezco en ese remolino vivo que forma, degustando los minutos que ella germina, pulso de impulso, latido de tierra y luna llena.

Después, vuelve a marcharse.
Y por un instante, todo queda suspendido en el aire, entre el anhelo y la evidencia de este otro pulso, otro latir profundo, viejo y entretejido de paz.
Y poco a poco, las sillas, la cama desecha, los calcetines, los platos del desayuno, vuelven a encontrar su lugar en lo cotidiano. Quietos, reposados.
Respirando sin saberlo, los previos al momento en el que sus llaves en la puerta, hagan vibrar  de nuevo el tempo.

26 mayo 2018

caricias de saxofón



Busco esas manos
que pidieron dormir junto a mi en aquel largo viaje, donde respiré de puntillas para no despertarlas.

Me hicieron soñar con caricias de tango y susurros porteños,
y abrazos tan íntimos que combatían miedos y pérdidas añejas.
Sus dedos, aún entre brumas, tocaban melodías de ternura, dulce de leche y alfajor.
Y me hicieron creer que tenía todo el poder del mundo para custodiar el descanso de aquello tan frágil y valioso que guardaban en sus palmas.

Sí las veis por ahí, decidles que mis dedos aún las buscan, en la bóveda de un café oscuro, cada noche de Gardel y saxofón.



26 abril 2018

la gravedad de ser


Un niño pequeño sentado frente a mi en el autobús. Unos cuatro años. 
Está sentado con las piernas recogidas encima del asiento. Mira por la ventanilla.
Camisa de cuadros azules. Jersey de cuello pico. Pantalón azul marino. 
Ropa de hombre. Rostro serio de hombre. 

Me mira. Le miro. Y esbozo una sonrisa suave. 
Mantiene el pulso visual sin que su rostro se inmute. 
Serio, durante un minuto eterno.
Tan sólo el sonido de una ambulancia que pasa, consigue atrapar su atención y sus ojos.

Me sobrecoge su gravedad, por el tamaño diminuto de la mirada.
Pero a diferencia de otras seriedades oscuras y adultas, esta es limpia, despojada de aristas y abismos.
Es la mirada de quien no necesita responder a extraños, ni arreglar mundos.
Es la seriedad de quien se enfrenta al presente,
sin desesperos, porque su vida es leve, sin pesos que la dobleguen.
Sin esperanza, porque no necesita esperar nada. 
Tan sólo, revelar la vida.




14 febrero 2018

copos y cafés

El tiempo pasa sin saberte
y sin embargo sigues siendo cimiento de mis poros y pasos.

Son días de café frente a dolores habitando otros cuerpos y almas.
Nos viven dentro monstruos,
y a veces, nos atrevemos a cincelarlos
y los volvemos transparentes para que nos den la mano.
Otras veces nos viven heridas,
y precisamos bisturí para que no cierren en falso 
y supuren nuestras sombras, nuestras cobardías y enganches.

A base de golpes y fuego, soledades y tiempo, de atreverse a mirar demonios y aullidos, de dejar que el silencio meza las palabras y los cabellos, nacen las mejores obras.
Leo a María Toscano, y habla de la piedrecita blanca que cada uno tiene con su nombre grabado desde la eternidad. Y de renunciar al propio nombre para llegar al nombre verdadero. 

Copos de nieve
igual de frágiles
igual de diversos
igual de efímeros
somos.

Respiro profundo y agradezco poder contemplar, 
posarse o caer, 
con tanta belleza vulnerable, que duele la vida transparente que contienen.

Y no puedo dejar de preguntarme, en estos mismos días, quién se parará y respirará tu belleza profunda y helada.






13 diciembre 2017


(Official trailer THE ART OF FLYING by Jan van IJken from Jan van IJken on Vimeo.)


Volar así
Bailando sin pisar,
respirando a la par,
proyectando sin hacer sombra,
planeando sueños sin necesidad de hacer caer.

Volar así.
Con la fuerza de miles, concentrada en un pulso único.


01 noviembre 2017

ser


Ese anhelo de sembrar algo que pudiera   trascender   llegar   alcanzar
más allá de este tiempo

Permanencia
dejar un pequeño eco que resonará en algún interior,
en un pequeño cielo tras algún cristal,
en la respiración lectora de alguien desconocido

la noche es real
y mi propia huella en el sofá
el olor de la vela al apagarla,
el vecino subiendo la escalera,
el silencio del teléfono
y la melodía callada de lo no pronunciado


Todo tiene su tiempo bajo el sol,
veloz, voraz o tan imperceptible que parece muerto
Aprender a escucharlo nos devuelve nuestro propio sonido,
nuestra esencia

estar
aquí y ahora
silenciar                                            SER
abrir
escuchar y confiar







26 abril 2017

tu espera

Sé que me esperas.
Oigo tu llamar suave en mi ventana.

Pasan los días y yo con ellos, anhelando esa poesía que no llega.
Busco los sonidos que en otros tiempos te alimentaban, me alimentaban, y no están.
Y lo cierto es que no merecemos palabras vanas ni huecas. Eso no.

La poesía se transformó en prosa, y a ésta parece que se la va llevando algún peso, no sé si ajeno o propio, que no termino de reconocer.
Y sigo sintiendo un latido fuerte dentro. Pero no consigue nacer con la palabra. 
Quizá es que lo que necesita contarse ya no tenga tanta intensidad. Quizá con los días, lo que parece importante se vaya diluyendo, para concentrarse en abrazar con fuerza al ser humano, a la vida, a lo real. 
Quizá es que las certezas son cada vez menos, pero más poderosas. Las suficientes como para construir una pequeña isla interior donde mirar horizontes y aguantar los envites de las olas.

O quizá es esa sensación de distancia, de no pertenecer a esos mundos que predominan y lastran y difuminan, lo que me hace arrojarme a mares de soledades y silencios, bendecidos y bienamados porque traen de la mano la esencia de lo imprescindible.

No lo sé.
Pero no soy capaz de abrir la ventana y dejar que las palabras te lleguen, me lleguen.
Sólo puedo entreabrirla y confiar en que sepas que estoy ahí. Y que sientas mi respiración tras los cristales, y mi mirada puesta en lo que lo late con fuerza.




08 enero 2017

entre (ti) nieblas






Tejiendo nudos
que deshacen las palabras.
Sé que las esperas, las añoras, las buscas...

pero tan sólo alguna imagen brota,
ahogada entre la gente comprimida de los autobuses, las compras compulsivas, luces brillantes y caras, buenas voluntades y los "que todos tus deseos se cumplan" (¿realmente quieres que se cumplan todos, hasta los más oscuros?), belenes no entendidos, comidas, comidas, cenas, sonrisas postizas y el rebrotar de aquellos problemas que tanto ha costado enterrar a lo largo de todo el año. Locuras disfrazadas de luces de navidad, soledades profundas que no se acompañan con cenas en familia, forzado, forzar, obligar, obligaciones...


hago el esfuerzo de buscar la esencia, y esas gotas de inocencia que aún quedan.

Seguir aprendiendo a moverse entre nieblas,
aunque a veces ellas también ahoguen las palabras.
Pero entre sus grietas, acaba pasando la luz. Acaba saliendo el sol.

















12 julio 2016

Háblame.
De los demonios que habitan tu hombro,
de la piel de la mujer que durmió entre tus brazos,
de la desconfianza que te deja desnudo y desvanecido,
de ese mundo oscuro que se enfrenta en ti.

Háblame.
Del amor que te aporta un suspiro para sostenerte,
de tus castillos en el aire, de tus imposibles,
de todos los rotos que tu corazón dibujan,
de la sombra y luz de esas ganas de morir.

Háblame.
Porque si no lo haces no entenderé tu lucha,
ni tu rendición, ni tu suicidio, ni tus noches en vela,
ni la locura que dices que no anida en ti.

Háblame.
Porque un día escuché tu corazón bramando
envuelto en gritos sordos,
y no fui capaz de dejar de hablarte para entenderme a mí. 



01 junio 2016

con mis ojos


Siete de la mañana
Subo al bus y tomo asiento, camino del trabajo.
Junto a mí, descubro un papel doblado. Me puede la curiosidad y lo abro.
Sonrío, ante la letra redonda y grande, los dibujos y los corazones, que hablan de la juventud del autor de esa apasionada carta de amor escrita a lápiz..

Y  me doy cuenta de que a pesar de no conocernos, compartimos algo que él ha escrito. Un deseo común.

"Ojala pudieras verte con mis ojos, para que te dieras cuenta de lo especial que eres"





08 mayo 2016


"La alegría y el dolor son por igual preciosos dones que hay que saborear íntegramente, uno y otro, cada cual en su pureza, sin tratar de mezclarlos. Mediante la alegría la belleza del mundo penetra en nuestra alma. Mediante el dolor en nuestro cuerpo."
 (SIMONE WEIL)








20 abril 2016

lo que no sabes


Hace mucho que no me siento a hablar contigo.
Y si lo hago hoy es, seguramente, por miedo a cerrar los ojos y que vengan los sueños.
Prefiero quedarme aquí a oscuras, remendando rotos invisibles preñados de ese silencio que voy amando a sorbos, y que todo acaricia y conforta.
Aunque todo esto, tú no lo sabes.

Ahí afuera, la batalla continua. Luz y oscuridad se entrelazan en un pulso que arrastra a tantos invisibles y desahuciados (carne de cañón, dirán algunos), mientras yo emito mi gemido cobarde y sordo tras el cristal.
Y sigo cosiendo,  intentando unir el pulso de tus ojos, para que no termine de romperse. Para que siga latiendo, aunque sea de forma tan suave e imperceptible, como ese pequeño latido en la comisura de mi mano. O como el latir lento del neón del club de la acera de enfrente, alumbrando esas caderas en la acera, que fuman esperando a que llegue el alba.

Apenas puedo respirarte ya. 
Y me sumerjo en otros mundos, buscando consuelos imposibles, para ver si consigo dibujar lo que no he podido definir en este paréntesis de vida. Este paréntesis brutal y hermoso, lleno del dolor hondo de la impotencia y de la vida encarnada de los que nada tienen.
Este paréntesis que ha conseguido crujir cada una de mis vertebras. Que se ha ido infiltrando en mi esencia, para ver si soy capaz de renacer.
Y todo esto va sucediendo, aunque tu no lo sepas .

De nuevo solo el silencio conforta mis manos, en las que pueden leerse cada día, cada alma cercana, cada dolor respirado...
Y sigo anhelando ese rincón cálido del mundo donde podía descansar al escuchar un latido que no me pertenecía. 
Y sigo buscando esa esperanza pequeña que se empeña en jugar al escondite y sumergirse como una niña, en una batalla de hombres salvajes.
Y sigo adivinando lo que me da forma para poder agarrarme a ello y no dejar que las aguas me arrastren contra las rocas.

Todo esto va pasando oculto en lo cotidiano...aunque tu no puedas saberlo ya.






08 abril 2016



                                            Comenzar a amar a alguien, es la conjugación futura de una pérdida.

                   Y tan sólo el atrevernos a hacerlo es lo que nos vuelve...

                                                barro,
                     veta,

                              humanos.