27 septiembre 2013
señales
Poseen un lenguaje que habla de las huellas de los caminos transitados.
Y pueden aullar a la luna compartida.
Dos soledades no se hacen compañía.
Tan solo pueden buscar un consuelo que no llegará.
A veces los milagros existen.
Una diminuta libélula verde, se poso anoche en mi dedo, en la cocina, justo antes de irme a dormir.
Sus alas iridiscentes bajo la luz fría, mi respiración contenida...
esos segundos eran tan frágiles y sutiles, que podían ser un sueño.
Más su vuelo ante las estrellas cuando la llevé al exterior, era tangible y tan real como la noche.
Ojala llegue pronto la lluvia.
Quizá ella tenga poder para enfocar, consolar y dar consistencia a los sueños.
24 septiembre 2013
lo que puede dar sentido
Se ha roto mi copa de vino.
La que usaba para brindar a solas.
La que compré porque me gustó su ligereza, el tejido de su copa, el sonido limpio y frágil que brotaba de ella.
No ha estallado, ni se ha hecho añicos.
Se ha quebrado como un árbol que talan.
Su cuerpo inservible, con un pequeño agujero en el centro, incapaz ya de recoger, retener, preservar... Vacía para siempre.
Y el pie sesgado por la parte más frágil, la que lo unía a aquello que le daba sentido.
No he sido capaz de tirarla.
Sigue sobre la encimera de la cocina, esperando.
Quizá una esperanza, una quimera, un destino diferente al que marca la etiqueta que nos ponen a cada uno.
Creo que esperaré igual que ella, a ese momento, para volver a brindar.
20 septiembre 2013
11 septiembre 2013
31 agosto 2013
el largo y cálido verano
30 agosto 2013
25 agosto 2013
cuando no esté
quizás recuerdes,
mi inquietud, mi búsqueda, mi confusión a veces,
mi ilusión, mi confianza,
mi amor torpe o quizás
aquel que nunca supe darte,
esa mezcla entre inocencia y promesas no dichas,
las veces que caí y volví a levantarme,
mis pecados cometidos o incluso
los que no fui capaz de atreverme a cometer.
Cuando ya no esté
quizás te quede,
el eco de mi risa en una calle,
mis pies de pato, mi tirabuzón, mis gemelos,
el aroma a vainilla,
los trozos de mí hechos poema,
el subrayado de los libros,
las piedras mudas sobre mi mesa,
las lágrimas corriendo mansas tantas veces,
mis sueños de compartir silencios,
o el sabor del Dios que me acompañó siempre.
Cuando ya no esté
quizás añores,
una tarde de abril,
o aquel chal que no volví a ponerme,
ese día que llenamos las cajas con su ropa y su recuerdo,
o mis ojos de niña con tus trucos de magia,
el arco iris tricolor que recogiste y fue símbolo de tí y de lo vivido,
mi sombra en la cocina entre pucheros para cinco,
los pañuelos blancos recorriendo estepas,
París,
el Pirineo,
la "riviera",
las canciones de niños,
el calor de mi piel cuando naciste,
o el de mi desnudez una madrugada.
Cuando ya no esté
quizás sea bueno que sepas,
que la belleza que busqué
irá a tus manos.
Que ellas sean altar
igual que fueron ofrenda.
Que ellas muestren al mundo mi mirada.
20 agosto 2013
19 agosto 2013
18 agosto 2013
16 agosto 2013
14 agosto 2013
12 agosto 2013
El aleteo de la espera
En un pequeño bar, lleno de humo, alcohol y vida, me susurró que no recordaba cuando comenzó.
Pero que después de tantos años, sí que sabía identificar muy bien los síntomas: la excitación, el pellizco en el estómago, el ligero temblor de mano al coger las llaves...
También sabía por qué odiaba los domingos. Y las vacaciones. No le permitían llevar a cabo su ritual.
Amaba los instantes previos.
Volver a casa al mediodía. Entrar en el portal...y comenzar a acercarse. Algunos días, muy despacio, saboreando el momento. Otros, con ansiedad, con rapidez, sintiendo el palpitar del corazón.
Viviendo con intensidad, esos escasos segundos que le daban sentido a cada día.
Abrir el buzón.
Con la misma ilusión que un niño. Con la misma esperanza que un viejo.
Respirar la espera.
Cada día, de cada semana, de cada año.
Esperar...algo.
Lo inabarcable contenido dentro de un pequeño rectángulo de papel blanco, con su propio nombre escrito en él.
O un pedazo de mundo retratado en una instantánea y detenido en sus manos.
Algo que susurrara un cambio, una puerta, una intención, un batir de alas, una bocanada de deseo...
Esperar.
Esperar.
El martes, frente a un vaso de te helado, con el olor de cipreses de fondo, y una suave brisa moviendo con suavidad la ropa tendida en las ventanas, con una sonrisa teñida de silencio y posibilidades, y los ojos llenos de palabras no pronunciadas, me entregó, envueltas en un pequeño pañuelo blanco de seda, las llaves de su buzón.
Después, se alejó calle abajo entre las sombras de los castaños y las alas de pequeñas mariposas blancas.
11 agosto 2013
09 agosto 2013
08 agosto 2013
Otro agosto
Con cada paso una nueva sinfonía va naciendo. Con las notas de la alfalfa recién segada, del humo de los rastrojos, de ovejas y corral, de suave miel y chopos, fundiendose con el tenue murmullo de las primeras gotas de lluvia sobre el asfalto, el rastro de mis pies y mi piel.
Caminar.
26 julio 2013
20 julio 2013
18 julio 2013
17 julio 2013
Lecciones de Anatomía
Alguien ha dicho hoy que los científicos han descubierto que el corazón tiene memoria. El mío ya lo sabía.
Hay una marca de navaja que recorre mi dedo pulgar desde la yema hasta la palma. Aprender a defenderse deja huella.
Me tengo que recordar que a mi dignidad le gusta vivir en el hueco que queda, entre mis costillas y mi cintura...si le dejo espacio, claro.
Y que es bueno caminar como una reina.
El mapa que mejor muestra mi recorrido geográfico...mis talones.
Y mientras me disfruto, el sol se dedica a dibujar nuevas constelaciones en mi piel.
03 julio 2013
lo que no se debe aferrar
Tan solo lo liviano,
lo que no se aferra
(el aire en los pulmones
silencio
ternura
un copo de nieve en la ropa
las oraciones
tus libélulas
agradecimiento
un olor
sueños
el deseo
música
mis mariposas
compasión
los huesos de los pájaros
diente de león
risas
lo que merece ser amado
otoño
lágrimas cálidas)
tiene capacidad para emprender vuelo.
30 junio 2013
Entre mujeres
La suave caricia de la brisa de un ventilador sobre los trozos de piel desnuda.
Por la ventana se desliza, intentando introducirse, el sonido de lo cotidiano. Pero en el interior de esa habitación, es el silencio el que juega a disfrazarse con las sombras que danzan en la pared.
Alguien acaricia una guitarra.
Sobre la cama, una pregunta: cual será el temor de un hombre sabio.
Entre las manos de ambas, un planteamiento infinito: conocer a una mujer.
Y en el largo camino entre noche y día, la posibilidad de dibujar respuestas a todas esas palabras que escapan de sus dedos.
La oportunidad de asomarse al abismo q supone conocerse y dejarse conocer.
Atreverse a tender puentes.
27 junio 2013
amar las sombras
En ocasiones he actuado como la hiedra, buscando atarme a aquello que deseo que continúe.
Y como ella, trepo, me agarro y a veces... ahogo.
Al menos ahora cuando me veo echando ese tipo de raíces, respiro y suelto, desde el convencimiento de ir asentando el valor de la existencia en lugar del de la posesión.
Quizá hubo momentos en que pensaba en futuros, y los esperaba. Pero he aprendido a conjugar escucha y decisión. Y si veo el camino, aunque sea entre la niebla, aun sin final ni horizonte, tengo claro que lo emprendo.
Mis duelos no son eternos.
Lloro a escondidas y en la calle. A veces cuando duermo.
Mis mejillas están esculpidas en parte por ese agua salada que cura heridas.
Y mi voz por tantos nombres gritados.
Y mi alrededor por el eco de las risas resonando en mis montañas.
No oculto lo que siento.
No sé hacerlo. No quiero hacerlo.
Procuro que no haya dobleces en mi esencia.
No quiero jugar a protegerme ante ti.
Aunque a veces me obligas a ello.
Mis impulsos me siguen llevando a dar saltos no calculados.
Pero también me traen sabores nuevos que quiero memorizar.
¿Quieres buscar cosas para mejorar en mí? Las encontrarás siempre.
Pero si te dedicas a esa búsqueda, te perderás lo mejor de mí.
Mi esencia.
Y solo llegarás a ella, pudiendo amar mis sombras.
24 junio 2013
19 junio 2013
poder amar
Estoy cruzando, por un paso de cebra y de pronto, escucho mi nombre.
Veo una sonrisa inmensa, y me echo a correr, para evitar que el cuerpecillo que lo ha pronunciado, se abalance en la calzada. Tengo el tiempo justo de acogerlo entre mis brazos, mientras cuatro manos más, me abrazan y me rodean.
El amor, brotando de seis pequeños bracitos, que agradecidos se quedan prendidos en mi ropa, y alrededor de mí, mientras me miran desde abajo, con unos ojos oscuros y profundos, con esa mirada limpia que solo los pequeños y sencillos son capaces de producir.
Sonrío a la persona que les acompaña, y contesto a sus preguntas, en un intento de poder alargar un poco más ese momento.
Son solo unos segundos. El colegio les espera.
Pero son suficientes como para que su aroma y su tacto se quede grabado.
Y la imagen de sus manitas y sus sonrisas diciéndome adiós.
"Son cinco minutos
la vida es eterna,
en cinco minutos"
Leo una frase que dice: "Ama a la persona que te vio, cuando eras invisible para el resto"
Quizás deberíamos empezar a decir: "Aprende a amar a aquellos que son invisibles".
No porque te amen a ti.
Sino porque necesitan poder amar.
17 junio 2013
14 junio 2013
beber en fuentes de silencio
Ciertos contenidos frágiles,
(de esos que habitan en lo íntimo y que se esfuerzan en salir al exterior para intentar ser certeros),
cuando los exponemos a los límites de la palabra,
corren el riesgo de quebrarse.
En ocasiones (en muchas)
es imprescindible el esfuerzo estoico de soportar la necesidad de buscar comprensión y entendimiento,
y aprender a beber del manantial que brota de la certeza interior, de la convicción personal.
Atrevernos a hacer ese movimiento, puede ayudarnos a recorrer el camino que nos permite SER.
11 junio 2013
la impronta de muchas huellas
Mi mirada te confirma que he disfrutado de estos días.
Me ha gustado escuchar el sonido tenue de las barreras que solemos construirnos, cuando se van derrumbando en una conversación cálida y cercana, rodeados del humo de un cigarro y el olor a café.
He podido adquirir una nueva pieza para mi colección de colecciones ajenas. La de alguien que recolecta infinitos.
Y pienso ponerla en la estantería donde residen, la colección de nidos y de sones extraños con capacidad para hacer vibrar hilos invisibles. Y la de silencios en la nieve.
He perdido una apuesta, lo sé. Y una sonrisa brota en mí.
(El perder, a veces, solo a veces, puede ser muy dulce)
Y también esa conversación sobre el rastro de dolor que a veces dejan las personas. Y del anhelo de muchos, esperando una caricia que no llega nunca.
A partir de ahí, mi mirar hacia atrás, acariciando aunque sea en la lejanía, aquellos dolores que causé.
Huellas que imprimimos en otros, aunque no sea nuestro deseo, y cuyo dolor, si nos dejamos (y estoy convencida de que es bueno que así sea), nos acompañará siempre.
Y desde ese espacio, confiar en el poder del amor de esa mirada, aunque sea lejana, para restaurar espacios y traer alivio a las heridas.
10 junio 2013
06 junio 2013
05 junio 2013
04 junio 2013
nidos y cielos
Los nidos se están vaciando.
Escucho la canción de cuna
que entonan las mujeres desde tiempos ancestrales,
para conseguir acallar al deseo.
Envuelto en sus sones,
el manantial subterráneo, un ser vivo y con fuerza,
sigue su búsqueda.
Un milano juega con el viento encima de mi.
Y el halcón pasa tan cerca, que puedo observar las plumas que faltan en su cola.
Baja a beber, mientras yo contemplo el fluir del agua.
Ambos estamos en la misma orilla y podemos mirarnos un momento.
Y tras reconocernos, seguir camino.
¿Sabes? Creo que es tiempo de dejarse llevar.
Tiempo de sumergirse en la corriente y escuchar.
29 mayo 2013
la respiración de la Tierra
y de capas ocultas
y de rasgueos de guitarras que no se rinden.
Vientos del norte que traen el grito de la añoranza y de los lastres,
y de los marineros que quedan en los puertos llorando barcos.
Sin ser capaces de volar.
La tramontana calla, y a veces cuesta respirar tanto silencio.
Y el viento de poniente siempre es cálido,
recorre bosques y recoge huellas profundas de vida y luna.
Desde el oeste,
en alas de primavera y lluvia, a través de la estepa y la ternura,
sopla la caricia de lo cotidiano,
de lo que es, sin búsqueda o necesidades.
Plumas de confianza e intimidad.
De allende los mares, a lomos de olas valientes,
el viento trae historias de mujeres que se atreven a mirar,
a ver hondo y escuchar lo difícil,
a desnudarse ante su historia y ante lo imposible.
Y de aquellas tierras de hielo
llega el susurro de algún copo blanco posándose en lo blanco de un flor recién abierta,
luchando por encontrar el pulso de la primavera brotando dentro,
luchando por captar su fuerza.
Y aquí...
aquí el cierzo habla de la fuerza de las búsquedas y de las decepciones,
y de semillas nuevas que brotaron sin saber nadie que lo hacían.
El empuje de los vientos reunidos todos en un fugaz momento.
Vientos que no dejan de ser, los pequeños movimientos de respiración de la Tierra, que se sigue empeñando en recordar a mi piel desnuda,
que amar en la distancia, me enraiza en ella.
Que amar en la distancia, me da sentido.
24 mayo 2013
nueve cartas
Nueve cartas atadas por un cordel, sobre mi mesa.
Alguien jugando (llámalo azar, destino, vida, suerte, Dios...) coloca juntos a nueve desconocidos para que compartan nueve papeles, nueve formas de vivir, de expresar, de amar, de respirar, de afrontar...
El esbozo a base de palabras, del compartir pequeños retazos de vida una vez por semana.
De la reserva a la entrega.
De la desconfianza a la mirada agradecida.
De la obligación, al deseo de estar.
Hora deseada de los domingos.
Rozar el misterio inaccesible de cada vida.
El preciado regalo de quien se esfuerza en recoger aquello que habita su corazón: agradecimiento, sorpresa, confianza, recorrido, trayecto, escucha, entrega...
La pureza del sonido que emiten los sencillos.
Nueve luces y sombras, formando parte de un pequeño entramado familiar y cercano, del ramaje de un bosque habitado y fermentado, que seguirá emitiendo voces y sones.
Que seguirá emitiendo vida.
23 mayo 2013
Habitar algo de lo que deseas.
Habitar en el sudor escondido,
en los silencios de tu respiración.
Y en el cajón donde guardas aquello que es tesoro,
y en un sabor intenso que te perdure en la mirada limpia,
y en aquel olor que eriza tu piel al rozarla.
Habitar,
tan solo una vez más,
tan solo un leve instante...
tus pliegues.
21 mayo 2013
19 mayo 2013
17 mayo 2013
Tan solo un par de mayos o tres.
Me muevo por la cocina, preparando la verdura. Borraja.
Es el día perfecto para saborearla. Así lo he decidido.
¿Te conté que en un escaparate vi una colección de joyas inspirada en la flor de la borraja?. Es una pequeña flor de un color muy especial.
Dicen que mayo es el mes de las flores.
Recordar el olor de esas flores que se van abriendo. Despacio.
¿Te has dado cuenta de que han sido un par de mayos o tres?
Tan solo eso.
No es mucho si contemplamos la cantidad de meses que hemos vivido ¿no?
Y sin embargo, han bastado para crear un hito, un antes y un después, una frontera sin barreras ni guardianes. Simplemente una línea que señaliza, desde lo tenue e invisible.
Atravesar espacios que suponen cambios en el paisaje.
Atreverse a dejarse atravesar.
Que algo (que alguien) recorra espacios ocultos hasta para ti mismo.
Conjugar la ternura, la confianza, el agradecimiento y el amor, y dejar que sean ellos quienes decidan, en que momento se hace visible cada uno.
Memorizar olores.
Un par de mayos o tres.
Y seguir combatiendo a la fiera en tus noches oscuras. Como arma, tan sólo unas alas.
Y seguir buscando a la que permanece todavía oculta en mis bosques. Aunque algunas noches puedo reconocer ya sus fauces.
Bueno, ya está.
A veces es real lo de que "el tiempo vuela".
¿Para acompañar la verdura?
Sí, un vino estaría bien.
Ese de nombre impronunciable sería estupendo...si no fuera por el precio.
Pero siempre podemos paladear su recuerdo.
15 mayo 2013
caminos de ida
Situarme frente a una línea intermitente que atraviesa en destellos fugaces toda mi infancia, toda mi vida.
Y decirle adiós.
Cruzar el umbral 312.
Y tener que decidir el juego al que quiero jugar. Y respetar por supuesto, el juego del otro.
Jugar a lo de siempre: a la cortesía, a los rodeos, a lo políticamente correcto.
O jugar a desnudarnos y atrevernos a tocar, aunque sea con la punta de los dedos, esa esencia que se encuentra tan protegida en nuestro interior. A pesar de no haberlo hecho nunca antes.
Y optamos por jugar a desnudar.
Y me encontré con el misterio de la capacidad del ser humano de mirar a los ojos, al pasillo oscuro de la propia muerte, dándole la mano a la esperanza y la serenidad, para poder bailar con ellas una danza última que nadie sabe cuanto puede durar.
Y descubrí la capacidad del ser humano de tejer redes de afectos, sostenidos en multiples puntos, para que no sea solo uno el que tenga que mantener el peso. Puntos que se apiñan y se aúnan, cuando hay que sostener. Desde el calor, el afecto, lo vivido a través de los años.
Y dejé, y dejamos, que las palabras se hundieran en esas profundidades nunca profanadas antes.
Y fuiste capaz de conjurar miedos, dudas y certezas.
Y barrimos dogmas, y reconocimos el amor que protege y empuja y cuida.
Y situamos a Dios en aquel cuarto.
Y nos reconocimos como islas comunicadas por debajo.
Y los Beatles en el año 65, y Michael Jackson, y los musicales en Madrid, y el mejor concierto de Maná, y los viajes y los postales de todo el mundo, y Alemania, y los S.S., y los bolsos de plástico con setas dibujadas, y mi muñeca japonesa preciosa, y las visitas, y los sueños...todo junto, se fue apiñando en el espacio alrededor nuestro, tiñendo de un color precioso las ultimas horas de esa tarde.
Y pude sostener por primera y por ultima vez entre mis manos, las manos de alguien que respondía a mi caricia y a la desnudez.
Después, emprender el viaje de vuelta.
El cansancio debería de haber llenado todos los espacios. Pero otras cosas con más calado se empeñaban en estar ahí. Gritando para que las escuchara, para que absorbiera todo lo vivido, para que nada se perdiera.
Un nuevo legado.
Y entre tanto grito, no conseguía ver el camino.
Entonces, en mitad de la noche, desde el arcén de una carretera, con el sonido de un intermitente acunándome de fondo, una voz me fue ayudando a encontrar donde estaba el camino de vuelta a casa.
10 mayo 2013
la profundidad de las huellas que no vemos
Me gustaría saber que hace el cuerpo con todo aquello que no ha podido sacar fuera de él, que no ha conseguido brotar, que necesitaba traspasar las barreras de la piel pero no llega a ver la luz.
¿Realmente tiene capacidad de reabsorberlo?
¿Queda en el interior, latiendo despacio, hasta que se va apagando poco a poco?
¿O estará latente, agazapado, dispuesto a brotar en cuanto tenga ocasión de ello?
La risa rota.
El beso apagado en los propios labios.
El llanto retenido en un pozo interno durante años.
El deseo sin otra piel que lo escuche.
La pronunciación de un rostro amado.
Los sueños consumidos.
De lo que estoy convencida es de que todo lo que queda dentro,
lo que cae,
lo que se posa,
lo que espera,
acaba dejando una huella.
Quizás, más profunda de lo que creemos.
05 mayo 2013
04 mayo 2013
en las alas de una oropéndola
Mis dedos acaban de recorrer un largo tramo por tu columna.
De abajo a arriba.
Despacio. Parándome en ella y dejando que su tacto me inundara.
Cada vértebra es una emoción reflejada.
Unas tienen fuerza, otras se diluyen. O te difuminan.
Con sabor a tierras conocidas. Con olor a huellas de tus pisadas.
Una extraña mezcla de cansancio y tranquilidad me va acunando, al compás de unas olas que se mueven muy despacio.
Como en ese mar del que hablábamos un día.
Y mientras me quedo quieta, pero sin aguardar ya, sin esperar, sin calcular, sin confiar,
sigo contemplando la superficie de un lago en el que las ondas de la piedra que ha caído, van diluyéndose, perdiéndose poco a poco, en una orilla habitada.
Dejo que el misterio de escuchar a la piel, siga creciendo a sus anchas.
Y permanezco a la escucha de la sabiduría de la intuición y de la voz del agua.
Me he ido en busca de la oropéndola que ví ayer.
Sus colores son siempre para mí, señal de advertencia: el peligro de no proteger(me), de no escuchar(me).
No he conseguido verla. Tan solo escucharla, mientras ella me contemplaba a mí, escondida entre los árboles.
Parece que no todo lo que se desea, se puede conseguir.
Y al llegar a casa, un regalo inesperado:
anémonas.
Su blancura, ha terminado de mecer mis sueños.
01 mayo 2013
30 abril 2013
29 abril 2013
el eco de tus pasos por las calles de Tokyo
Un pequeño pajarillo, un herrerillo común, me contempla desde su pequeña ventana cuadrada y me trae en su pico, noticias tuyas.
70 NIPPON.
Monte Fuji.
Santuario de Arakura.
La blancura de la cumbre blanca, se entremezcla con la de las flores del cerezo.
Todo trae aromas lejanos. Desconocidos.
A veces se anhela lo que no se conoce.
Te imagino paseando por aquellas calles de Tokyo, ordenadas y pulcras, llenas de gentes, cosmopolitas, agobiantes a veces, llenas de encanto y misterio otras.
Esa cultura extraña para nosotros, y que sin embargo nos atrae de una manera tan especial.
Aprender la valiosa lección de recibir lo que el presente nos trae y no, lo que nuestra mente organiza y desea.
Dar los pasos en función del camino, y no de nuestros sueños.
Ser feliz incluso a pesar de nosotros mismos.
Hoy me apetece ponerte a ti, en este canto.
Quizás por que mandaste hasta los rincones de mis parajes, aires con sabores diferentes.
Quizás por la impronta que deja la huella de tu vida. O la huella de la vida en ti.
O simplemente, por ser el eco de un sueño, de un silencio, al otro lado del mundo.
25 abril 2013
y no se bien que decirles.
Quizás que alguna isla
se enamoró de tu cuerpo
y lo convirtió en su istmo.
O que una princesa
de algún cuento, de alguna noche,
te cosio al borde de su falda.
Quizás te perdiste
entre las letras de un mapa equivocado
y no sabes regresar.
A mí me gusta imaginarte
rodeado de tierra roja,
sumergido en agua luminiscente
con el sol y la lluvia acariciando tus mejillas,
en un lugar donde las olas no pueden golpearte.
Respiro tu silencio y tu ausencia
y sigo pidiendole a tus dioses
que te dejen volver
23 abril 2013
20 abril 2013
18 abril 2013
abril
Nos hemos adentrando
en las sombras prometedoras de cinco, seis árboles.
Los primeros del bosque.
Buscando bajo sus copas alguna brisa
que trajera rincones comunes,
posibilidades y deseos a nuestras manos.
Quizás no haya sido nuestro tiempo.
Quizás las necesidades estuvieran equivocadas.
Pero agradezco que en algún momento,
tu sabor haya dejado la impronta de la alquimia de los sueños.
09 abril 2013
se cuela por las ventanas entreabiertas,
en una caricia continua
a una piel
cada vez más desnuda,
cada vez más atravesada.
La orilla del manantial va cambiando.
Se producen ondas
con cada respiración profunda.
Entre piedras y barro,
van brotando semillas azarosas.
No digas que me echas de menos.
Tus pasos ya no se oyen en los pasillos.





























