05 mayo 2014

norte y sur

Norte y sur.
Dos azucenas acariciando el sol. Jugando a alcanzarse, mientras despiden al mes de abril.


El silencio.
Como alimento. Como derecho. 
Como molécula propia.
Como herida.
Como opción. Como certeza. Como búsqueda.

Leer que se paga para que otros hagan lo que no somos capaces de hacer: desconectarnos de nuestro propio mundo adictivo. Crear espacios sin cobertura en restaurantes, en trenes, que nos evadan de tener que afrontar la acción de algo tan aparentemente fácil como darle a un botón y apagar.
Decidir hacer o dejar que otros hagan. 
Pretender pagar por un "silencio" ...que no es tal.



Silencio y sonido.
El regalo del mestizaje.

Un concierto sorprendente, amalgama de Norte y Sur.
La Jóven Orquesta del País Vasco, el Orfeón Donostiarra "Gazte" y los tambores del grupo Anidan-Bloko del Valle Junior's Band de Kenia.
El  jazz de Schostakovitch, el "Te Deum" de Dvorak y el "África" de Goyeneche, mezclado con la calidez de un director, cercano a sus músicos y al público que escuchaba.
El agradecimiento, la alegría y la fuerza expresadas.
Un auditorio lleno puesto en pie y bailando.

Te hubiera gustado.
Y espero que de alguna manera, puedas sentir que estabas allí presente. En mi silencio.






13 abril 2014

Así

Te quiero entera
y partida y rota,
y alzando las manos
y confundida.
Te quiero a risas.
y a saltos,
y a fuerza de pan y empuje,
y dándote entera y sin medidas.

Te quiero así,
conjugando heridas y albas,
abismos y locuras
y verbos no aprendidos.
Te quiero así,
sabiéndote rendir y entregada
y airosa y perdida,
sin saber bien qué o adonde,
pero volando infinitos.


24 marzo 2014

algunas búsquedas


La cara pegada al cristal de la puerta del vagón, mirando en la dirección en la que avanzaba el tren.  Todo su cuerpo tensionado, como queriendo empujar para conseguir que avanzara más rápido.
Mira el reloj continuamente.
En su mano un papel arrugado que aprieta con fuerza. Casi tan arrugado como su gabardina clara.

Sus ojos jóvenes van de las manecillas del reloj, a algún lugar más allá de las vías. No mira nada más. No ve a nadie más.

Me pongo en pie. La próxima estación es mi parada e intuyo por su agitación, que también la suya.
Llegamos al andén. Y antes de que consiga descender, veo pasar su figura borrosa y blanca, saltando hacía algún destino que sigo pretendiendo adivinar. 

Le sigo con la mirada los escasos segundos que me lo permite su carrera, y viene a mi cabeza la imagen del conejo blanco de Alicia...y también algo de lo que había en el fondo de las miradas de los protagonistas de "Lost in traslation".

Cierro los ojos y le deseo en silencio, suerte en su búsqueda.




21 marzo 2014

Tormenta de primavera.
Garzas confundiendo ovejas con los búfalos de la sabana africana, compitiendo unas y otras en blancura.
Una cita, en un lugar donde nadie queda, para intercambiar abrazos.
El gato del juego y el ratón. Imposible saber quién se disfraza de qué. Donde todo y nada, es lo que parece.
Agujas atravesando la piel. Y una voz cálida despertando a la bella durmiente.
Así empieza mi viaje.
Quizá mañana te cuente como continúa.



16 marzo 2014



(...)  o caminas por la realidad, abierto a ella de par en par, con los ojos asombrados de un niño, lealmente, llamando al pan, pan, y al vino, vino, y abrazas entonces toda su presencia acogiendo también su sentido; o te pones ante la realidad en una actitud defensiva, con el brazo delante del rostro para evitar golpes desagradables o inesperados, llamando a la realidad ante el tribunal de tu parecer, y entonces sólo buscas y admites de ella lo que está en consonancia contigo, estás potencialmente lleno de objeciones contra ella, y demasiado resabiado como para aceptar sus evidencias y sugerencias más gratuitas y sorprendentes.
Esta es la opción profunda que nosotros realizamos cotidianamente ante la lluvia y el sol, ante nuestro padre y nuestra madre, ante la bandeja del desayuno, ante el autobús y la gente que hay en él, ante los compañeros de trabajo, los textos de clase, los profesores, el amigo, la amiga...   (...)
                                                                                                                   "El sentido Religioso"  Luigi Giussani



Abrir los brazos y acoger cada día con lo que traiga...
o buscar atajos que te hagan creer en formulas mágicas para afrontar la vida.



02 marzo 2014



La mejor madera, es la del árbol que crece más lento.
Y las raices más profundas, las de aquellos que han soportado tormentas


20 febrero 2014



...el silencio de la respiración...

         sumergirse en él


                               ....sentir la respiración como seda

                                                        no forzar
                                                           ni la respiración...
                                                                ni tu ritmo...
                                                      ni el de otros



15 febrero 2014

resucitar


Y por fin, después de tanto tiempo, tengo un sueño.

En él, se te olvida el rencor y los miedos, y las heridas. Y algo de paz, puede cruzar entre tus manos.

En él, los que no tienen, pueden llegar a ser. A SER con mayúsculas. Y enseñarán a aquellos que un día creyeron que teniendo, serían.

Y ya  no serán importantes los papeles donde se informa de que eres válido, de que sirves. (Esos que tienes que poner delante de ti, cuando vas a los lugares)
Será importante lo que tengas capacidad de leer cuando contemples unos ojos, y se valorará la sabiduría que esté impresa en ellos, el olor a vida que desprendas o la ternura que esté escrita en las lineas de tu mano.

Las cifras ya no serán las protagonistas de los telediarios. Tan sólo servirán para saber cuantas son las lágrimas que has sabido compartir, los compases de una canción o cuanto tienes que contar mientras yo me escondo.

Y gobernaran tan sólo aquellos que sepan expresarse en el silencio, los que hayan sabido dejarse atravesar por el dolor, o aquellos que conserven la inocencia de un niño brillando en su mirada.

Y en ese sueño todo estará entero y no se sentirá anclado . 
Y nadie buscará que lo complementen porque se tendrá conciencia de que todo lo necesario está en nuestro bolsillo y en nuestra brújula. Eso sí, en cada uno la senda hasta encontrarlo, será diferente. No servirán atajos, ni recetas, ni formulas mágicas.

No esperaremos futuros mejores. Cada día será valorado y amado en todo su valor como deben de ser amados todos los que nacen.
Y entenderemos que la ruta al paraíso está tatuada en cada rostro que vemos.

Y que resucitar es posible. 


06 febrero 2014

Quince meses


disfrutar
                                                                                                         gozo profundo
                                                                aprender
                   experimentar
                                                                                              dejarse sorprender
sentir
                                    ser capaz
                                                                                                                anhelo

Seguir teniendo capacidad de poder sentir todo esto.
Seguir teniendo en algún lugar, quince meses siempre.
               

Kayden + Rain from Nicole Byon on Vimeo.

30 enero 2014

posibilidades


Y así se deslizan los días,
suaves,
rozando apenas los tobillos,
posando una caricia en los hombros.
Con horas lánguidas, densas,
diáfanas, rotundas...
Incluso a ratos,
intuyendo
ese momento temido en el que amarguen.

Y los minutos
donde brota la incógnita
de qué tendrá la fuerza suficiente para despertar pasión.
O los segundos,
de sentir con fuerza el tirón del deseo,
sin más razón que una posibilidad.

Y así se deslizan tus pasos,
los míos.
Y los de algún rostro anónimo
en el que reconocerse,
al cruzarse las miradas en una calle abarrotada.


06 enero 2014

una nueva ventana

En ocasiones hay ventanas que se quedan pequeñas.
Y tenemos que ampliarlas, agrandarlas, tirar paredes y abrir horizontes. Crear espacios abiertos para desplegar las alas y poder volar.

Hubo un día en que el lugar para mis "Instantes efímeros", empezó a quedarse pequeño.
Y emprendí la búsqueda de espacios para poder dar cabida a esas alas nuevas que estaban gestándose desde hacía un tiempo, creciendo, tomando color y forma.

Hoy por fín, llega el momento de abrir esa puerta, en un día de ilusiones y deseos.
Desde ahora, ese espacio acompañará "Espejos y ventanas", como un pequeña mirada abierta a otro espacio interior más amplio

"SOL LATORRE"

espera ser un paisaje donde puedas pasearte, entre algo de lo que nos atraviesa y algunas búsquedas y ecos. Donde transitar, y recorrer fronteras de mapas de silencio. 
Un rincón al fin y al cabo, donde seguir encontrándonos. 


31 diciembre 2013

un brindis para agradecer

Una noche más. Tan sólo, una más.
Iba a escribirte. Pero estando tan lejos, seguramente no llegaría la carta

En una noche así, en esta calma, me gusta pararme y contemplar todo aquello que ha ido girando en mi pequeño mundo.
Escuchar los rostros nuevos que he podido descubrir en este año.
Los aromas a tierras nuevas nunca antes pisadas.
La riqueza de las experiencias y de lo aprendido.
Seguir saboreando esa sensación de hambre y de alimento. De querer más.

Acariciar el recuerdo de los que se fueron. Y el sosiego que  me produce, haberme podido despedir de alguno de ellos.
Apreciar la calidez de aquellos que se quedan formando parte del laberinto de mi interior.
Agradecer los reencuentros. Y el calor generado que alimenta ahora los noches de mi invierno.
Y las ilusiones compartidas. O simplemente, las capacidad de crearlas. Su poder, la fuerza regeneradora que proporcionan.

Las historias nuevas. Y los capítulos nuevos en viejas historias.
También algunos paisajes desolados y mucha belleza continua alimentando algo que me constituye y me permite seguir naciendo. Algo que es difícil describir.

Hubo también un abrazo. Uno en el que me perdí, y pude volver a encontrarme. Germen de un nuevo camino.
El mapa de mis propios silencios sigue creciendo. Y quiero pensar que pequeñas gotas de sabiduría van perlando algunas de sus fronteras.

Hay gente a borbotones, brotando dentro de mí. Tantos rostros, manos, y huellas, que puedo decir que estoy poblada.


Con todo esto...brindaremos juntos.
Para que los sueños encuentren su materia prima.
Y para que las lágrimas y las sonrisas surquen libres el rostro.
Y también, porque no, para tener el valor de descubrir quien somos...y atrevernos a serlo.



28 diciembre 2013

belleza no programada





¿Recuerdas aquella conversación que tuvimos sobre el hecho de que nos programan para contemplar una determinada belleza, unos cánones concretos ante los que emocionarnos y extasiarnos?
Nos enseñan que es lo bello.


Y estamos rodeados de belleza no programada que no conseguimos ver. 
Oculta en lo muerto, en lo apenas visible, en lo de cada día, en los de cada día. Belleza que desaparece porque no hay almas que quieran recrearse en su contemplación y se emocionen ante ella.
No puedo evitar que la tristeza me acaricie, al ver miradas y corazones vacíos, cuando podían llenarse, tan sólo con pararse y ver.


Hay días que me siento tan llena de esa belleza de afuera, que pagaría por saber compartirla.
Pero me temo que no hay gente dispuesta a cobrar por eso.







15 diciembre 2013

lo invisible


Él estaba sentado a la puerta de la hospedería.
Su hogar a su lado, en forma de mochila, envejecida y desteñida por miles de lluvias.
Su acento, mestizaje de fronteras, dificultaba a ratos el entender las razones que le empujaban a querer recorrer la via de la Plata.
Juntar Sevilla y Santiago, en pos de un rumor interno que le hacía querer contemplar las vias de tren que se vistieron de cristales rotos, hierros y lágrimas. Lágrimas semejantes a las que querían brotar de sus ojos al imaginar su camino.

Y ante un bocadillo compartido, lección increíble de generosidad. La de aquel que da, cuando no le sobra. La que solo puede brotar de los pobres.

Ella se sentaba a la puerta del supermercado.
Parte de su hogar, en el carro que le acompañaba como grito mudo de esperanza, como boca abierta esperando el alimento para sus hijos, pajarillos en el nido.
Su color contrastaba entre el ir y el venir de la gente y sus compras. Sus ojos sin más sueños que algo que llevar a casa. 
Y en un momento, esa boca sin dientes, historia no hablada de lo mucho sufrido, iluminó la calle. Sonrisa de Dios que brotó al contemplar los pasitos y saltos, de una pequeña niña rubia que pasaba junto a ella. Sus ojos tras la blancura de la niña, su propio cuerpo pareció cobrar vida, en ese impulso de madre universal, de hacerse abrazo con el indefenso e inocente.
Lección de belleza emocionada y vibrante, de un corazón vivo, con capacidad de contemplar y ver.


Ambos similares a la belleza y la pobreza de las últimas hojas amarillas de los chopos. Invisibles porque no hay ojos que se paren a contemplarlas.

07 diciembre 2013

He dejado las defensas bajadas
las fuerzas rendidas
las armas entregadas.
Permiteme estar sin nada.
Sentarme a tu lado sin tener que luchar.
Como una pareja antigua que aún pueden permitirse el placer de reconocerse en el aroma del otro.

El placer de saber de quien es, la piel que está enfrente.

05 diciembre 2013

Amos durante el invierno


Observo como la luz sobre mi mano se va retirando de manera tímida pero decidida, a medida que el sol opta por esconderse tras el edificio de enfrente.
Un pequeño estremecimiento del cuerpo, al sentir la falta del calor que hasta entonces recogía, casi como cuando intuyes una mala noticia aún por llegar. 

Amos Oz me acompaña desde el interior de un bolso donde conviven dos libros, apuntes de palabras inconexas caligrafiados con tintas de colores variados, el cacao para crear murallas contra el frio, libretas con esbozos de futuro, una caracola, una fiambrera con la comida de hoy y los guantes que no recuerdo nunca ponerme. 

Incorporado a todas esas cosas, me gusta sentir su presencia, su manera de decir y callar, de conseguir dibujar aquellos espacios huecos que las palabras generalmente no llenan. Como cuando te llega un aroma que no identificas, pero que sabes que forma parte de tu historia.
Sentir que alguien, de alguna manera extrañamente conocido e íntimo, desde otro interior que no me pertenece, crea con su propio compás, otras cotidianidades, otras rutinas, otras vidas pausadas que se van hilvanando con la mía.

27 noviembre 2013

Cambiar de asiento en el autobús para dejar que el sol acaricie mis párpados,
mientras el concierto para clarinete y orquesta acaricia oído y alma.

19 noviembre 2013

el sonido de la nieve y las mariposas


A veces me muerde con fuerza la conciencia de no conquistar palabras para compartir contigo.
De haberte dicho ya todo lo importante.
De que quizá sea el momento de consentir, y dejar al silencio adueñarse de todo.
Y quedarme mirándome hacia adentro, metida en cauces y murallas, vestida de mi necesidad de palabra.
Terminar y cerrar puertas y ventanas.


Más cada vez que me rindo, algo pasa.

Esta vez me hizo volver aquí,
el sonido de la nieve sobre el otoño.

Y el roce de los copos sobre la lengua,
y el dejarlos posar sobre los párpados con ese descanso perpetuo que ofrece la nieve,
hasta sentir la dificultad de abrirlos,
hasta sentir que nieve y luz es uno y que también a esto puedo consentir y rendirme.

Y entretejer todo esto, con el silencio punteado por el murmullo de las alas de una mariposa en un día de agosto.



14 noviembre 2013

El otoño derramado fuera


La misma crisálida de colores,
en el cielo que se oculta,
en el fuego que susurra,
en las hojas que bailan en el viento con un ritmo que no es el propio.
Sentir que se puede burlar el frío tras la coraza del cristal de la ventana.
La voz de algún pájaro ayudando a recomponer la conciencia de "exterior".
Madera y tacto suave de manta.
El peso de un libro sobre las piernas.
El cuerpo pesa sobre un sillón añejo y se tiñe de los mismos años que él.

Trazar un mapa de silencios.



La ciudad cubierta de paño y lana.
Los árboles recobrando su voz perdida, lanzando al mundo sus secretos íntimos.
Un vecino con taladro nuevo.
Se oye el perro de siempre, cansado de su soledad continua.
Cañerias.
Los cubiertos sonando anunciando una cena.
Voces de noticias en estéreo que mañana no recordará nadie.
El olor de un guiso ajeno escoltado por las voces que se sumergirán en él.
El llanto de un bebé buscando el sueño.
Acaba el día.

Trazar un mapa de silencios.


29 octubre 2013

Observas las estrellas a la luz de las farolas
paseando con dioses,
con lunas y universos.

Compartimos esencias
guardadas en pequeños recintos secretos.

Eres mi eco en el silencio.

14 octubre 2013

la escucha del nombre secreto



Dice Gustavo Martín Garzo en su libro "Y que se duerma el mar":
 "Todos tenemos dos nombres: el que nos ponen nuestros padres, y el secreto que nos lo pone Dios"

Sin duda esta ha sido la razón de estos últimos miles de kilómetros recorridos.
Volver a escuchar mi nombre secreto.
Justo en ese momento en que no me daba cuenta de lo transparente que me había quedado.
De improviso y sin esperarlo, él lo pronunció.
Y además añadió: "Debes creértelo"

Y un sabor dulce, metálico, añejo, invadió mi columna, mi boca, mis pies.


Es conveniente vestir la confianza de esa transparencia.
Porque a veces los misterios se vuelven diáfanos y nos dejan contemplar su desnudez.

09 octubre 2013

buscando ecos


He guardado en dos cajas:

          el vuelo de una diminuta libélula,
   el mapa del silencio y el olvido de sí,
               y las palabras no nacidas que tejieron hilos entre islas.
Aquello que te salva, aunque a mí me condene,
                      y las dudas inciertas producidas por la niebla del alma.


        La seda envolviendo cuerpos solitarios desnudos moviéndose en la oscuridad.
        Y esa misma oscuridad, traspasada por la luz de un faro.
        Faro que se yergue en la soledad de la estepa atravesada de estaciones y primaveras,
        de lo oculto y lo evidente.
                                                                                          


Y la lluvia,
efímera para tiempos de otros, perenne para el mío.

           Un cruce de miradas en el desierto
           con olor al agua derramada en otras tierras,
           con el color de la inmensidad y de lo más íntimo.

                                                                     El susurro de las piedras que nos habitan,
                                                                     el sonido de las alas de una mariposa.

También, el pulso de dos latidos.



Ya están en la maleta.
Y yo, lista para el viaje.
Un viaje a mitad de camino de ninguna parte.
Buscando ecos.



 

04 octubre 2013


Recibir lo profundo y eterno
del abrazo de un niño
que se queda pegado a ti durante segundos infinitos...

tiene que ser algo parecido
a lo que se sienta al tocar a Dios

30 septiembre 2013

circulos cerrados

Volví allí.
No quise evitar la tentación de hacerlo, ni el regusto agridulce del contraste entre atracción y rechazo que me producía el estar ante la puerta.

Nada era como aquel día y sin embargo todo estaba igual.
Faltaba el olor a castañas y bufandas y frio. Los colores apagados y las hojas caídas, se habían transformado en flores estampadas, amarillos vibrantes y faldas muy cortas.
El cielo en lugar de gris, estaba azul.
Y mi andar, en esta ocasión, era menos ligero.

Sin embargo, las baldosas eran las mismas, el edificio seguía deslucido, mostrando capas de pintura que a modo de arrugas los años le habían ido dejando. La puerta seguía conservando ese encanto de la madera con historias incrustadas.
No estaba aquel camarero con acento a tierras extrañas. Ni la pareja que parecía llevar años discutiendo sobre la vida de alguien ajeno a ellos.

Miré, y vi que la mesa estaba libre
Me senté en el mismo  lugar, en la silla de madera añeja, desvencijada, cerca de aquella vidriera que bañaba el suelo de extraños tonos. Con las fotografías en blanco y negro llenando las paredes como pequeñas ventanas al pasado y el olor del aceite y del café danzando en una atmósfera propia.

Cerré los ojos.
Extendí la mano por encima de la mesa, hacía la silla que estaba enfrente de mí.
Y deje que comenzara a deslizarse por mis labios, un reguero inmenso surcado por todas las preguntas que seguía reteniendo dentro, las afirmaciones que pesaban, los perdones y excusas, agradecimientos y compasiones. Todos los días no vividos.

Me vacié.
Hasta que me sentí extrañamente ligera y hueca.
Hasta que pude volver a pronunciarme. 
Y sentir la desnudez de mi nombre balbuceado esta vez, tan solo por mi propia boca.




27 septiembre 2013

señales

Dos mujeres corriendo con lobos.
Poseen un lenguaje que habla de las huellas de los caminos transitados.
Y pueden aullar a la luna compartida.


Dos soledades no se hacen compañía.
Tan solo pueden buscar un consuelo que no llegará.


A veces los milagros existen.
Una diminuta libélula verde, se poso anoche en mi dedo, en la cocina, justo antes de irme a dormir.
Sus alas iridiscentes bajo la luz fría, mi respiración contenida...
esos segundos eran tan frágiles y sutiles, que podían ser un sueño.
Más su vuelo ante las estrellas cuando la llevé al exterior, era tangible y tan real como la noche.



Ojala llegue pronto la lluvia.
Quizá ella tenga poder para enfocar, consolar y dar consistencia a los sueños.


24 septiembre 2013

lo que puede dar sentido


Se ha roto mi copa de vino.
La que usaba para brindar a solas.
La que compré porque me gustó su ligereza, el tejido de su copa, el sonido limpio y frágil que brotaba de ella.

No ha estallado, ni se ha hecho añicos.
Se ha quebrado como un árbol que talan.
Su cuerpo inservible, con un pequeño agujero en el centro, incapaz ya de recoger, retener, preservar... Vacía para siempre.
Y el pie sesgado por la parte más frágil, la que lo unía a aquello que le daba sentido.

No he sido capaz de tirarla.
Sigue sobre la encimera de la cocina, esperando.
Quizá una esperanza, una quimera, un destino diferente al que marca la etiqueta que nos ponen a cada uno.

Creo que esperaré igual que ella, a ese momento, para volver a brindar.

20 septiembre 2013


Ese silencio del ocaso
en el que el aire comienza a adormecerse,
en el que llega el anhelo de escuchar otro pulso,
y agradeces la fuerza del propio.

Latir con el sol.
Y como él, bajar la intensidad del brillo,
descansar en lo profundo
de esa unión permanente que se oculta en la luz.





11 septiembre 2013






Los ecos del silencio vibrando en la construcción de un diálogo tangible mientras la intermitencia de un faro crea estrellas fugaces en un horizonte dibujado por otras manos

 





31 agosto 2013

el largo y cálido verano







                                                            Retengo el sabor de lo cotidiano en la boca

Tiene matices y texturas y mi olor impreso



Aunque a veces no puedo evitar extrañar lo extraordinario que supones



 
 







 










 
 
 
 
 
 


 
 

 












 
 
 





25 agosto 2013

cuando no esté

Cuando ya no esté
quizás recuerdes,
mi inquietud, mi búsqueda, mi confusión a veces,
mi ilusión, mi confianza,
mi amor torpe o quizás
aquel que nunca supe darte,
esa mezcla entre inocencia y promesas no dichas,
las veces que caí y volví a levantarme,
mis pecados cometidos o incluso
los que no fui capaz de atreverme a cometer.

Cuando ya no esté
quizás te quede,
el eco de mi risa en una calle,
mis pies de pato, mi tirabuzón, mis gemelos,
el aroma a vainilla,
los trozos de mí hechos poema,
el subrayado de los libros,
las piedras mudas sobre mi mesa,
las lágrimas corriendo mansas tantas veces,
mis sueños de compartir silencios,
o el sabor del Dios que me acompañó siempre.

Cuando ya no esté
quizás añores,
una tarde de abril,
o aquel chal que no volví a ponerme,
ese día que llenamos las cajas con su ropa y su recuerdo,
o mis ojos de niña con tus trucos de magia,
el arco iris tricolor que recogiste y fue símbolo de tí y de lo vivido,
mi sombra en la cocina entre pucheros para cinco,
los pañuelos blancos recorriendo estepas,
París,
el Pirineo,
la "riviera",
las canciones de niños,
el calor de mi piel cuando naciste,
o el de mi desnudez una madrugada.

Cuando ya no esté
quizás sea bueno que sepas,
que la belleza que busqué
irá a tus manos.
Que ellas sean altar
igual que fueron ofrenda.
Que ellas muestren al mundo mi mirada.

19 agosto 2013

Sobre mí, un océano blanco y gris.
Acogedor.
Atormentado.
Bajo mis pies, un mar de tierra ocre.

Peces semejantes se mueven a mi alrededor, con otro lenguaje, en otra danza.
Me miran y no me reconocen.

Entre mis agallas, crecen dos alas

12 agosto 2013

El aleteo de la espera

La vida nos había encontrado en tiempos de luchas y cruzadas. Cuando las ilusiones forman parte de cada paso dado y se sueña con cambiar algo distinto a nosotros mismos.
En un pequeño bar, lleno de humo, alcohol y vida, me susurró que no recordaba cuando comenzó.
Pero que después de tantos años, sí que sabía identificar muy bien los síntomas: la excitación, el pellizco en el estómago, el ligero temblor de mano al coger las llaves...
También sabía por qué odiaba los domingos. Y las vacaciones. No le permitían llevar a cabo su ritual.


Amaba los instantes previos.
Volver a casa al mediodía. Entrar en el portal...y comenzar a acercarse. Algunos días, muy despacio,  saboreando el momento. Otros, con ansiedad, con rapidez, sintiendo el palpitar del corazón.
Viviendo con intensidad, esos escasos segundos que le daban sentido a cada día.

Abrir el buzón.
Con la misma ilusión que un niño.  Con la misma esperanza que un viejo.
Respirar la espera.
Cada día,  de cada semana,  de cada año.
Esperar...algo.
Lo inabarcable contenido dentro de un pequeño rectángulo de papel blanco, con su propio nombre escrito en él.
O un pedazo de mundo retratado en una instantánea y detenido en sus manos.
Algo que susurrara un cambio, una puerta, una intención, un batir de alas, una bocanada de deseo...
Esperar.
Esperar.




El martes, frente a un vaso de te helado, con el olor de cipreses de fondo, y una suave brisa moviendo con suavidad la ropa tendida en las ventanas, con una sonrisa teñida de silencio y posibilidades, y los ojos llenos de palabras no pronunciadas, me entregó, envueltas en un pequeño pañuelo blanco de seda, las llaves de su buzón.
Después, se alejó calle abajo entre las sombras de los castaños y las alas de pequeñas mariposas blancas.

11 agosto 2013

Como cada mañana,  nos encontramos en el mismo camino, a la misma hora.
La diferencia es que hoy me ha permitido ver brillar el sol sobre sus alas.

08 agosto 2013

Otro agosto

Con cada paso una nueva sinfonía va naciendo.  Con las notas de la alfalfa recién segada, del humo de los rastrojos, de ovejas y corral, de suave miel y chopos, fundiendose con el tenue murmullo de las primeras gotas de lluvia sobre el asfalto, el rastro de mis pies y mi piel.
Caminar.

17 julio 2013

Lecciones de Anatomía

Alguien ha dicho hoy que los científicos han descubierto que el corazón tiene memoria. El mío ya lo sabía.

Hay una marca de navaja que recorre mi dedo pulgar desde la yema hasta la palma. Aprender a defenderse deja huella.

Me tengo que recordar que a mi dignidad le gusta vivir en el hueco que queda, entre mis costillas y mi cintura...si le dejo espacio, claro.
Y que es bueno caminar como una reina.

El mapa que mejor muestra mi recorrido geográfico...mis talones.

Y mientras me disfruto, el sol se dedica a dibujar nuevas constelaciones en mi piel.

03 julio 2013

lo que no se debe aferrar


Tan solo lo liviano,
lo que no se aferra

(el aire en los pulmones
  silencio
  ternura
  un copo de nieve en la ropa
  las oraciones
  tus libélulas
  agradecimiento
  un olor
  sueños
  el deseo
  música
  mis mariposas
  compasión
  los huesos de los pájaros
  diente de león
  risas
  lo que merece ser amado
  otoño
  lágrimas cálidas)

tiene capacidad para emprender vuelo.