
Retengo el sabor de lo cotidiano en la boca
Tiene matices y texturas y mi olor impreso
Aunque a veces no puedo evitar extrañar lo extraordinario que supones





Con cada paso una nueva sinfonía va naciendo. Con las notas de la alfalfa recién segada, del humo de los rastrojos, de ovejas y corral, de suave miel y chopos, fundiendose con el tenue murmullo de las primeras gotas de lluvia sobre el asfalto, el rastro de mis pies y mi piel.
Caminar.
Alguien ha dicho hoy que los científicos han descubierto que el corazón tiene memoria. El mío ya lo sabía.
Hay una marca de navaja que recorre mi dedo pulgar desde la yema hasta la palma. Aprender a defenderse deja huella.
Me tengo que recordar que a mi dignidad le gusta vivir en el hueco que queda, entre mis costillas y mi cintura...si le dejo espacio, claro.
Y que es bueno caminar como una reina.
El mapa que mejor muestra mi recorrido geográfico...mis talones.
Y mientras me disfruto, el sol se dedica a dibujar nuevas constelaciones en mi piel.